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¿Por qué Estados Unidos renovará el TMEC?

Por Agustín Aguilar Jiménez

Internacionalista y profesor universitario

De acuerdo a lo establecido en el año 2020 en el Tratado México – Estados Unidos – Canadá (TMEC), para este año 2026 los gobiernos de Estados Unidos, Canadá y México tendrán que decidir si renuevan el mecanismo formal de integración económica extendiéndolo por 16 años más o determinan no renovarlo.  

El proceso de revisión del TMEC ya ha iniciado, al menos en forma bilateral entre Estados Unidos y México. Si bien existe el riesgo de que el gobierno de Donald Trump repudie al TMEC y determine no continuar con el proceso de integración formal, mi opinión es que, por múltiples razones, el gobierno estadounidense renovará el mecanismo bajo el formato actual (tratado trilateral) o mediante uno nuevo que podría ser el de acuerdos bilaterales con Canadá y México.

La conveniencia de Estados Unidos para continuar con la integración económica en América del Norte, en el caso de su relación económica con México, se basa en los siguientes argumentos.

En primera instancia destaca el hecho de que México es el principal socio comercial de los Estados Unidos, por encima de Canadá y de China. México es la mayor fuente de importaciones de los Estados Unidos y el segundo destino de sus exportaciones.  El comercio estadounidense con nuestro país constituyó el 15.6% del total de su comercio internacional en 2025.  El año pasado las importaciones de mercancías provenientes de México se incrementaron en 5.8% con respecto a 2024, alcanzando casi 535 mil millones de dólares, ello a pesar de la agresiva política arancelaria de Donald Trump. Es pertinente recordar que, en 1993, el año previo a la implementación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), Estados Unidos solo importó 43 mil millones de dólares provenientes de México.

En el caso de las exportaciones de Estados Unidos, México es su segundo destino en relevancia, con un valor de casi 338 mil millones de dólares en 2025; en contraste, en el año 1993 las exportaciones de Estados Unidos a México solo eran de 45 mil millones de dólares. El punto en este argumento es que la integración comercial de Estados Unidos con México ha funcionado de tal forma que el intercambio bilateral se ha incrementado entre 1993 y 2025 en más de 12 veces en el caso de sus importaciones provenientes de México y en casi 8 veces en el caso de sus exportaciones a México. En tal sentido sería prácticamente un absurdo que Estados Unidos decidiera perjudicar una relación comercial fructífera y que ellos mismos impulsaron con el proceso de integración.

Un segundo argumento es el de la competitividad de la economía estadounidense. Para Estados Unidos la integración económica con México le ha dado a su economía ventajas significativas para sus empresas a través del comercio y la inversión en nuestro país. Actualmente el 65% de sus importaciones provenientes de México es de la modalidad intrafirma, es decir mediante un intercambio comercial que se da entre una casa matriz y sus filiales, en este caso ubicadas en México. En otras palabras, el 65% de las importaciones de Estados Unidos provenientes de México son realizadas, en su mayoría, por empresas transnacionales estadounidenses ubicadas en nuestro país y que han llegado buscando ventajas para reducir el costo laboral y de materias primas principalmente.

Vinculado a lo anterior, durante más de 30 años de integración comercial se han generado y consolidado entre los dos países, importantes cadenas productivas vía la inversión extranjera directa y el libre comercio. Una salida de Estados Unidos del proceso formal de integración con México afectaría significativamente a dichas cadenas y por consiguiente a empresas estadounidenses en rubros de producción y comercio tan importantes como el sector automotriz, electrónica, dispositivos médicos, textil e incluso, bienes agrícolas.

Un tercer argumento tiene que ver con la rivalidad que Estados Unidos mantiene actualmente con China por la supremacía económica y tecnológica global. En el pasado, cuando Estados Unidos impulsó la creación del TLCAN a principios de la década de los noventa del siglo pasado, los retos de competencia internacional que representaban la Unión Europea y Japón no desafiaban vitalmente su preponderancia mundial. Sin embargo, la rivalidad económica, tecnológica e incluso, de capacidad militar con China, ha crecido enormemente en los últimos años. Para Estados Unidos enfrentar ese desafío requiere para nuestro vecino de acciones en distintos campos, siendo la consolidación de un mercado norteamericano una de las más relevantes en su perspectiva de mantener una gran fortaleza económica. El mercado de América del Norte, actualmente una de las agrupaciones económicas más grande a nivel global, (concentra el 28% del PIB mundial y cerca del 12% del comercio global) es indudablemente uno de los activos más importantes de los Estados Unidos en su estrategia de contención frente a China. Esto hace poco probable que Estados Unidos esté dispuesto a terminar con el proceso formal de integración norteamericana.

Para concluir, a pesar de que la posición estadounidense en el actual proceso de revisión del TMEC sea de grandes exigencias y amenazas a cambio de renovar el mecanismo, el dato importante es que la renovación del Tratado es vital para los Estados Unidos, de tal forma que terminarán por renovarlo.

 

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