NOTA DEL EDITOR
Por Alfonso Gómez Godínez
Hace días tuve la oportunidad de escuchar al Mtro Luis García Sotelo, Secretario de la Hacienda Pública de nuestra entidad. Asistí a su conferencia motivado por la amistad, su buen trato y la identidad que nos une como economistas. Por cierto, las plumas de Eduardo Gómez de la O y Mario Díaz en la presente edición de Política hacen esplendidos análisis y reseñas de su charla.
Durante y después de la exposición del Mtro García Sotelo fui ampliando mi percepción en torno a la persona responsable del manejo de los dineros públicos, una tarea sumamente compleja y de amplias responsabilidades. Son tiempos donde se multiplican las demandas y necesidades sociales que se tienen que atender, pero las disponibilidades de recursos no corren a la misma velocidad.
En la figura del Secretario de la Hacienda Pública observe con mucha claridad el significado del quehacer de los economistas de tomar decisiones a partir de recursos que tienen un techo, se sujetan a reglas de operación, se tienen que transparentar y se auditan por los órganos fiscalizadores.
Su tarea no se limita a tratar de estirar los recursos públicos por medio de una gestión presupuestal acertada y presentar al final del día saldos contables favorables y lograr finanzas públicas sanas.
En la responsabilidad gubernamental se tiene que ir más allá. La sociedad no quedará del todo satisfecha sí solo se le presentan “estados de cuenta” que muestren un manejo de los recursos públicos apegados exclusivamente a indicadores financieros, de legalidad y transparencia. Es una parte sustancial de la tarea de un Secretario de la Hacienda Pública pero no es suficiente.
En este sentido, me generó una gran empatía cuando el Mtro Luis García habló de la necesidad de vincular unas finanzas públicas sanas con el financiamiento al desarrollo. Conocí ilustres funcionarios federales y estatales que estricto apego a la ortodoxia hacendaria no lograban articular ambos conceptos. Recordemos como hace décadas en el gobierno federal transitaban por caminos distintos, por un lado, la Secretaria de Hacienda y, por otro, la Secretaria de Programación y Presupuesto. Por cierto, esa dicotomía fue corregida por Carlos Salinas en 1992.
La visión del Mtro García Sotelo es que la pertinencia de contar con finanzas públicas sanas se pierde, sí no se logra conectar la disponibilidad de recursos con su aplicación a programas detonadores del crecimiento y desarrollo económico y medibles en indicadores de progreso y bienestar.
Resalta la trascendencia del gasto público en educación y salud, de la pertinencia del gasto en infraestructura para la competitividad acorde a las exigencias que tiene Jalisco de consolidar su liderazgo económico nacional.
El quehacer de los economistas es tomar decisiones a partir de la estrechez de los recursos. Por sus palabras, sigo imaginando al Secretario de la Hacienda Pública perfilar en su mesa las prioridades económicas y sociales y calcular su impacto. Medir posibles resultados para generar sustentabilidad y sostenibilidad del gasto y de los proyectos.
En su charla el Mtro Luis García nos transmitió la idea de que el proyecto hacendario que tiene bajo su responsabilidad no es un ente aislado, responde a una visión sobre Jalisco y su papel en el entorno global. Un proyecto hacendario en el que es necesario que los buenos números se reflejen en el bienestar de sus habitantes. La tarea no es fácil, hoy menos. Salí del desayuno con una convicción. El dinero público está en buenas manos, en un calificado colega economista.



