Opinión Política
REPORTAJE

Analco, el barrio que perdura orgulloso de su historia

Memoria, identidad y resistencia urbana en Guadalajara. 

 

Por Mario Díaz (El Master) 

En el oriente de Guadalajara, al otro lado del antiguo cauce que separaba simbólicamente la ciudad española de los asentamientos indígenas, sobrevive un territorio que no se asume colonia sino como lo que es, un barrio, el primero oficialmente con esta categoría en Guadalajara. Analco no es un nombre más en el mapa: es una memoria viva que se remonta a 1542, al traslado de un convento, a la fundación de un pueblo de indios, a la segunda sede del Obispado de la Nueva Galicia, al primer Palacio de la Real Audiencia, al paso de insurgentes, a monumentos que dialogan entre sí y a una herida abierta que todavía duele: las explosiones del 22 de abril de 1992. 

El cronista del barrio de Analco, Alfonso Munguía, en diálogo con Política, hace un recorrido por los puntos que considera relevantes comprender con el fin de que las autoridades municipales y estatales entiendan la importancia que merece este asentamiento, parte fundamental de la historia de la Guadalajara desde su fundación hace 484 años y la actualidad. 

 

1542: El origen al otro lado del río 

“Analco significa precisamente eso: al otro lado del río”, explica don Alfonso

Munguía, “la historia arranca en 1542, el año decisivo en que Guadalajara se establece por cuarta ocasión en el Valle de Atemajac. En ese contexto, el franciscano Fray Antonio de Segovia ordena trasladar el convento que estaba en Tetlán hacia el otro lado del río. La decisión no fue menor: implicó mover no solo a los frailes, sino a 500 originarios tecuexes y cocas, quienes fundaron formalmente el Pueblo de Indios de Analco en diciembre de ese mismo año”. 

Mientras recorremos el punto central de Analco, el cronista señala una iglesia y comenta: 

“Primero fue convento; después, parroquia a unos pasos comenzó la construcción de la ermita que con el tiempo se transformaría en el Templo de San Sebastián de Analco, considerado durante un periodo como el recinto religioso de mayor rango en la región antes de consolidarse la Catedral. Era para muchos considerada una Catedral sin ser Catedral oficialmente”, detalla Alfonso Munguía. 

Para el cronista, Analco fue desde su nacimiento un núcleo estratégico que sirvió para el desarrollo en la futura estructura urbana de Guadalajara. “Durante casi tres siglos, Analco mantuvo su condición de Pueblo de Indios. Sin embargo, el tránsito hacia su integración formal como barrio de Guadalajara ha sido objeto de controversia. Algunas fuentes mencionan 1820 como el año de incorporación. No obstante, la tesis de la historiadora María de la Gracia Castillo Ramírez, inscrita en el Archivo Histórico de El Colegio de Michoacán, documenta que la formalización ocurrió en febrero de 1825, mediante un Acta de Cabildo conservada en el Archivo Histórico de Guadalajara”, puntualiza el especialista. 

“Ese documento convoca a los habitantes de Analco a registrar como propietarios sus solares y huertos, acto jurídico que consolida su integración administrativa a la ciudad. No fue un simple cambio de nombre; fue el fin oficial de la categoría “Pueblo de Indios” y el inicio de su condición de arrabal o barrio”. 

El perímetro histórico quedó delimitado: al norte, la calle Gigantes; al sur, los veneros del Lago Azul (hoy González Gallo); al poniente, el antiguo río San Juan de Dios, hoy Calzada Independencia; y al oriente, la zona que conecta con lo que hoy es Ejército. Esa cartografía, conservada en archivos, confirma que Analco fue una pieza estructural del crecimiento urbano. 

 

Obispado y Poder Judicial 

Para Alfonso Munguía, pocos barrios pueden afirmar que fueron sede del poder eclesiástico y judicial. “Analco sí. Tras su estancia inicial en Compostela, el Obispado de la Nueva Galicia se trasladó a Guadalajara y se instaló en el convento de Analco, convirtiéndolo en la segunda sede del Obispado en la región. años después pasaría este nombramiento al convento de San Francisco”. 

“Te comento que Analco no solo fue sede del Obispado, también en el ámbito civil, se asentó en este barrio el primer Palacio de la Real Audiencia —conocido como Palacio de Oñate— estuvo ubicado en lo que hoy corresponde a la zona de la Arena Coliseo. Impulsado por la familia de Cristóbal de Oñate y posteriormente reactivado por el oidor Francisco Medrano, el inmueble sería recordado como el Palacio de Medrano”. 

LOS VECINOS DE ANALCO RECLAMAN EL REGRESO DE LA ESCULTURA DE TENAMAXTLI.

22 de abril de 1992: la herida abierta

La zona metropolitana siempre recuerda el 22 de abril de 1992, cuando una serie de explosiones subterráneas devastó varias calles de Analco y sectores aledaños. El epicentro estuvo en esta zona.

“La cifra oficial habla de 260 fallecidos. Pero muchos vecinos sostenemos que fueron muchos más. Las imágenes de cuerpos numerados y calles fracturadas forman parte de la memoria colectiva. No es solo un episodio trágico: es una exigencia permanente de verdad y justicia”. 

“No es casualidad que cuando Miguel Hidalgo llegó a Guadalajara durante la lucha insurgente, entrara por la Garita de San Pedro y se dirigiera a este palacio. El barrio era punto estratégico, puerta de acceso y centro de decisiones”. 

 

Monumentos y simbolismos 

Munguía pone una pregunta en la mesa, ¿por qué se decidió colocar el monumento del Centenario de la Independencia en donde se encuentra? Para responder el mismo cronista expone. 

“En el marco del Centenario de la Independencia, convocado por Porfirio Díaz, Guadalajara obtuvo el segundo lugar en el concurso nacional de monumentos. El Monumento a la Independencia fue colocado en la Calzada Independencia, porque precisamente a unos pasos se encontraba el Palacio de Medrano y del antiguo Puente de Medrano. Esa zona era el centro neurálgico de la actividad judicial y eclesiástica como ya se ha dicho. La ubicación no fue fortuita: representaba la conexión histórica entre Analco y la ciudad española». 

 

Deuda histórica. Tenamaxtli: identidad, escultura y controversia

Si hay un nombre que sintetiza la resistencia histórica del barrio es el de Francisco Tenamaxtli. Líder indígena caxcán, reconocido opositor a la cuarta fundación de Guadalajara en el Cerro del Mixtón, Tenamaxtli simboliza para los oriundos de este barrio, la dignidad y defensa del territorio, reconoce Munguía. 

Cabe destacar que, en 1960, el escultor Luis Larios realizó la escultura que lo representa. Para 1991, junto con la escultura de Cuauhtémoc, fue colocada frente al Templo de San Sebastián, creando un discurso escultórico que hermanaba las resistencias indígenas. 

“Durante 30 años, ambas figuras se convirtieron en referencia cultural. Cada lunes, un grupo de danza tradicional rinde homenaje en la explanada. Sin embargo, en 2021, en pleno contexto de pandemia, la escultura de Tenamaxtli fue retirada sin consulta vecinal y trasladada a Plaza Fundadores”. 

“Nuestro reclamo no es solo por la pieza física: es por la identidad. Vecinos recuerdan que también existe un Acta de Cabildo de 1991 que ordena cambiar el nombre de las callejuelas Nardo y Cuautla por el nombre Francisco Tenamaxtli. El acuerdo sigue sin cumplirse. Además, se ha documentado que el diseño original de la escultura incluía un casco español bajo el pie del guerrero, elemento que fue modificado por considerarse ofensivo en su momento. Hoy, la comunidad pide que la réplica que se comprometió Pablo Lemus a devolver, se respete el diseño original”. 

“El entonces Síndico del Ayuntamiento, Francisco Hidalgo y Costilla, firmó el acta de Cabildo en donde se autoriza que dichas callejuelas cambien de nombre por el de Francisco Tenamaxtli, es hora de que esto no ocurre, seguimos con esta deuda histórica hacia este personaje, al parecer las autoridades municipales siguen menospreciándolo”.

 


Personajes del Barrio de Analco 

José de Jesús Martínez Pérez (1888-1916) reconocido pianista y compositor oriundo de Analco, director de una de las bandas musicales impulsadas por Porfirio Díaz y quien fue reconocido en su tiempo por sus valsas, en particular la pieza melancólica “Tristes Jardines». Se le reconoce por ser uno de los precursores del nacionalismo musical romántico y fungió como inspector de bandas del ejército, muriendo trágicamente acribillado en un tren en manos de los revolucionarios.   

José Rolón, Alcaraz (1876-1945) músico y director de orquesta oriundo de Zapotlán el Grande, fundador de la Orquesta Sinfónica de Guadalajara, hoy Filarmónica de Jalisco, realizó una composición que es un poema sinfónico dedicado a Cuauhtémoc, dentro de las propuestas es que cada año la Orquesta Filarmónica interprete dicha pieza en un concierto en la explanada de San Sebastián de Analco a un costado del monumento a Cuauhtémoc cada 28 de febrero aniversario luctuoso del personaje. 

Consideran que se le rendiría un mejor homenaje al músico jalisciense, si se traslada el busto de 40 cm del compositor que se encuentra –a su decir- olvidado en el Jardín del Ex Convento del Carmen, si la pieza escultórica se reubicarlo en las inmediaciones de la explanada de San Sebastián de Analco. 

Ya estando en temas musicales, pero más contemporáneos se destaca la canción del compositor y rockero Jaime López, Analco a Medianoche, que hace dos años se dio a conocer y que describe parte de la vida nocturna del barrio. 

No se puede hablar de rockeros de Analco sin nombrar al leyendario Toncho Pilatos, reconocido músico tapatío que tuvo su mayor reconocimiento durante la segunda mitad de la década de los 70´y primera mitad de la década de los 80´s, de manera natural se pude ligar a Toncho Pilatos con otro personaje de fama nada artística y a quien le dedicó una canción Tomás Lizárraga. 

Tom de Analco fue integrante de la Liga 23 de Septiembre, la rola Tom Liz, que según dice la leyenda, Toncho Pilatos interpretaba cuando detectaban movimientos de personas inusuales a sus tocadas en los hoyos funk de aquella época, mientras dicho personaje disfrutaba del concierto, era la señal para que Tomás Lizárraga se pusiera alerta o saliera del lugar. 

Otro personaje importantísimo es el actor Ignacio López Tarso, quien una vez declaró que su padre era el responsable de la oficina de correos que existía en las inmediaciones del barrio de Analco, recordó en su momento el famoso actor que visitaba la oficina de su padre para ayudarlo en sus labores. 

El propio actor recordó que en una ocasión llegó al Jardín de Analco una carpa y como espectador vio por primera vez una obra de teatro, en su testimonio reconoció que quedó tan asombrado del mundo que se le presentaba ante sus ojos que en ese momento supo a lo que se dedicaría el resto de su vida, durante dicho documental recuerda su paso por el barrio de Analco. 

En deportes pueden presumir de Idelfonso Camarena González, ““El Loco Camarena” una de las figuras más emblemáticas del motociclismo nacional, es considerado el mejor motociclista mexicano del Siglo XX. 

Analco también vio nacer a Jorge el Chorejas Bravo, beisbolista que destacó durante la década de los 40´s en la Liga Mexicana de Baseball, fue parte de la alineación del equipo Charros de Jalisco en 1949. Jugaban en el estadio municipal donde ahora se encuentra al Vieja Central Camionera que antes fue el Panteón de Santa María de los Ángeles. 

Y como ya se refirió el Barrio de Analco dió a la nación el concepto de una Central Camionera, pues la de Guadalajara fue la primera en generar esta organización para el transporte foráneo a nivel nacional. 

 

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