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Democracias bajo presión

Por Juan Carlos Hernández A.

Hoy día, guste o no, la única forma de elegir a los representantes de los tres poderes- ejecutivo, legislativo y judicial- es a través de la vía pacífica del sufragio efectivo, en secreto y sin presiones (aunque esto está por verse con lupa) y así renovar los poderes federales y estatal del México del presente. Sin embargo, la realidad nos indica que se ha sabido posicionar en América Latina y el Caribe la idea de la consolidación en la práctica democrática. La democracia crea el espacio donde las sociedades deliberan, procesan sus diferencias y toman decisiones colectivas.

Si bien es cierto que se ha potencializado el arraigo de los procesos electorales en el mundo y con más uso en Latinoamérica, aún tenemos tensiones en las decisiones públicas que emergen en variados círculos de la sociedad, intensificándose la polarización política. Al mismo tiempo, el entorno global se vuelve cada vez más volátil. Las tensiones geopolíticas, la fragmentación económica y la incertidumbre creciente están reconfigurando las relaciones internacionales.

En este contexto, el “Informe sobre Democracia y Desarrollo 2026” plantea una convicción simple pero poderosa: la democracia y el desarrollo humano no constituyen agendas separadas. Se potencian mutuamente. Y su interacción puede generar círculos virtuosos de progreso.

En el prólogo del informe sobresale lo siguiente: “Las democracias que no logran responder a las demandas sociales corren el riesgo de perder la confianza depositada en ellas, mientras que las sociedades marcadas por la desigualdad y con oportunidades limitadas enfrentan mayores dificultades para mantener instituciones democráticas sólidas. Buena parte de la experiencia reciente de la región refleja esta tensión” 

Al parecer toman ejemplos del estudio muy certeros de cómo se encuentran los países vecinos al sur de México, y quizá el mismo tema encaje aquí en nosotros, debido al ya consabida estadística de pobreza, de falta de atención en diversos rubros donde debiera haber gobernabilidad, y que sabemos es lo contrario, por desgracia, cuando lo que se debiera pretender es que sean incluidos los derechos económicos y culturales y generen mejoras concretas en la vida de las personas.

Los procesos electorales, las instituciones, como los institutos políticos, conforman al andamiaje de los países democráticos en el mundo, y ello implícitamente hace que exista la democracia al contribuir al fortalecimiento en una época de cambios sociales y tecnológicos. Pese a todo ello, y cada vez más, se hace necesario poner en practica la los valores democráticos que existen y están para el soporte de la gobernanza, que, también deber ser considerada en el establecimiento de la política participativa, pues la ciudadanía es la que de principio a fin otorga el poder, pero también lo quita.

En el informe se comparte que: La democracia de ciudadanas y ciudadanos no se reduce a las elecciones, sino que implica el ejercicio pleno de una ciudadanía que abarca derechos civiles, políticos económicos y sociales. Sobre esa base, este informe adapta ese enfoque para considerar de forma integral el régimen político (la democracia), los procesos que construyen bienestar, capacidades y agencia (el desarrollo humano) y la capacidad institucional para garantizar y articular ambos (el Estado).

En el tema de democracia y desarrollo humano, como un enfoque global dice:” Si bien los regímenes democráticos se han expandido y estabilizado en cuanto a su forma, no han alcanzado de manera consistente estándares adecuados de libertad política, pluralismo e igualdad. La consolidación de las elecciones y la continuidad de los procesos electorales no han sido acompañadas por mejoras suficientes de la calidad de la democracia. Como resultado, persisten déficits estructurales en dimensiones clave de su funcionamiento, lo que limita su capacidad para responder a las demandas sociales y sostener su legitimidad”. *

Las instituciones democráticas no bastan por sí solas para ponerle freno a las pulsiones autocráticas; el mantenimiento de la democracia depende también en gran medida de la voluntad de los partidos políticos, y de ciudadanía en pleno goce de sus derechos políticos-electorales por defenderla al ser los corresponsables directos en la participación de velar por su no desacreditación.

*Informe sobre Democracia y Desarrollo en América Latina y el Caribe 2026

 

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