Opinión Política
ANÁLISIS

La economía mexicana en 2026: entre estancamiento y ajuste

La economía mexicana pasa por una situación económica bastante complicada en lo que va de 2026.

 

Por Lic. Miguel Ángel de la Torre de la Cruz

Economista

La economía mexicana pasa por una situación económica bastante complicada en lo que va de 2026. Los principales indicadores de coyuntura, si queremos analizarlo desde una perspectiva técnica, nos muestran resultados preocupantes. Más allá de los datos técnicos, en la vida cotidiana muchas familias perciben que el ingreso enfrenta mayores presiones al momento de adquirir alimentos, pagar servicios básicos o cubrir gastos de transporte.

Una radiografía técnica del contexto actual de la economía mexicana puede mostrarnos que es necesaria la búsqueda de oxígeno. Empezando por los resultados arrojados por el PIB al primer trimestre de 2026 con un decremento (o lo que se puede interpretar también como un estancamiento) del -0.8% total y un decremento de 1.4, 1.1 y -0.6% para las actividades primarias, secundarias y terciarias respectivamente con respecto al trimestre inmediato anterior, y con un 0.2% total con respecto al mismo trimestre del 2025, donde solo las actividades terciarias presentan un crecimiento positivo de 0.9%, ya que las primarias y secundarias presentan decrementos de -0.1 y -1.1%.

El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) muestra resultados para el mes de febrero de 2026 de un crecimiento del 0.1% con respecto a enero del mismo año, sin embargo, presenta un decremento del 0.3% con respecto a febrero del 2025, reflejando un enfriamiento en las actividades económicas nacionales.

En materia de precios, la inflación se presenta con una tendencia creciente desde diciembre de 2025 y actualmente, a la segunda quincena de abril de 2026 presenta niveles de 4.45 rebasando los niveles presentados en diciembre de 2024. La inflación subyacente asciende a niveles del 4.26% mientras que la no subyacente resulta en niveles del 5.08%. Esto implica que uno de los principales desafíos actuales consiste en consolidar la estabilidad de precios sin frenar el dinamismo económico. Mantener ese equilibrio será clave durante los próximos meses.

En suma, el indicador de confianza del consumidor nos muestra un decremento para el mes de marzo de 2026 del 2% con respecto al mismo mes de 2025. Resaltando que, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Confianza del Consumidor de INEGI, y a través del indicador mencionado, el índice que mide la situación económica del país hoy en día, comparada con la de hace 12 meses presenta un decremento del -3.3% y aquel que representa la situación económica del país dentro de 12 meses, respecto a la actualidad lidera la mayor caída con -3.5%, ambos con respecto al mes de marzo de 2025.

Lo anterior nos muestra las cosas claras, ya que el consumidor bajó su perspectiva de la situación económica de México comparada con la de hace un año, y por si fuese poco, es mayor la perspectiva negativa que tiene de la misma, pero en un futuro de un año.

La actualización más reciente de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de INEGI, muestra resultados de la población desocupada para marzo de 2026 en niveles del 2.4% respecto a la Población Económicamente Activa, porcentaje ligeramente mayor al mismo al 2.2% presentado en el mismo periodo del año 2025. A ello se le suma una tasa de informalidad del 54.8% para marzo de 2026, en comparación con una tasa de 54.3% con respecto al mismo mes de 2025.

La economía mexicana presenta señales consistentes con un entorno de estanflación incipiente, caracterizado por bajo crecimiento económico, presiones inflacionarias persistentes y deterioro en las expectativas de los hogares.

Si el enfriamiento productivo y la pérdida de poder adquisitivo representan la cara visible del problema, las finanzas públicas constituyen el frente menos perceptible, pero posiblemente más delicado. Durante 2026, distintos organismos internacionales y agencias calificadoras han advertido sobre el estrechamiento del margen fiscal de México, en un contexto marcado por menor crecimiento económico, mayores compromisos presupuestarios y crecientes presiones derivadas de empresas productivas del Estado.

En el frente fiscal, diversos analistas han señalado la importancia de preservar la fortaleza de las finanzas públicas en un entorno de menor crecimiento global, mayores necesidades sociales e importantes compromisos presupuestarios. En ese contexto, la actualización reciente de la perspectiva soberana de México por parte de S&P Global Ratings, de estable a negativa, representa una señal preventiva sobre los retos futuros, manteniéndose aún el grado de inversión del país.

Este tipo de evaluaciones suelen considerar factores como el crecimiento esperado, la evolución del déficit público, el nivel de deuda y la capacidad institucional para mantener estabilidad macroeconómica. Más que una alerta inmediata, constituyen llamados a fortalecer la sostenibilidad fiscal de mediano plazo.

También destaca la relevancia estratégica de Petróleos Mexicanos (PEMEX) dentro de las finanzas nacionales. La empresa enfrenta retos operativos y financieros comunes en la industria energética internacional, por lo que su modernización, eficiencia y viabilidad seguirán siendo temas centrales para la política económica del país.

En paralelo, la política monetaria continúa ajustándose al nuevo entorno. Banco de México redujo recientemente la tasa de referencia a 6.50%, buscando acompañar la moderación inflacionaria y apoyar la actividad económica. El desafío consiste en calibrar adecuadamente la política monetaria para favorecer el crecimiento sin comprometer la estabilidad de precios.

En síntesis, México no enfrenta una crisis económica generalizada, pero sí una etapa que exige decisiones técnicas cuidadosas y políticas públicas orientadas al crecimiento sostenible. Los retos actuales giran en torno a elevar la productividad, ampliar la inversión, fortalecer el empleo formal, preservar la estabilidad macroeconómica y mejorar el poder adquisitivo de la población.

El escenario también abre oportunidades. Con disciplina institucional, certidumbre regulatoria y una estrategia de largo plazo, México puede aprovechar su posición geográfica, su integración comercial y su capacidad productiva para retomar una trayectoria de mayor crecimiento y desarrollo incluyente.

 

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