Fue su primera derrota a nivel federal en la historia. Las elecciones históricas de 1997.
Por Alfredo Arnold
El mes de septiembre marca una importante cantidad de fechas relevantes en la historia de México, incluso los días en que conmemoramos la Independencia iniciada por Hidalgo (1810), así como la victoria final lograda por Iturbide (1821), ocurrieron en este mes en el siglo XIX.
Los siglos XX y XXI no se quedan atrás; también han sido muy significativos para la historia nacional. Por ejemplo, tan sólo el día primero del mes en 1917 el presidente Carranza dio el primer informe presidencial, en 1925 se inauguró el Banco de México, en 1952 inició la televisión y en 1982 el presidente López Portillo decretó el control cambiario y nacionalizó la banca. Septiembre marca aniversarios de un sinnúmero de eventos ocurridos en nuestro país.
Hoy nos vamos a referir a un hecho relativamente reciente, pero muy relevante: la primera derrota del partido hegemónico, el PRI, que desde Lázaro Cárdenas (podríamos decir que desde Plutarco Elías Calles) hasta Ernesto Zedillo aportaba a quien dirigiría los destinos del país.
El PRI ya había sufrido una derrota en las elecciones estatales de Baja California con el triunfo de Ernesto Ruffo Appel, del PAN, pero ninguna de carácter nacional, y esta sucedió en septiembre de 1997, cuando la Cámara de Diputados no se vistió de tricolor.
Vamos a la crónica de aquellos días (narración de Doralicia Carmona. Historia Política de México):
Septiembre 1 de 1997. Por primera vez en su historia el Partido Revolucionario Institucional (PRI), hasta ahora hegemónico, pierde la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados. Comenzará así una nueva etapa de gobierno sin mayoría o “gobierno dividido”, en la que el titular del Poder Ejecutivo (Ernesto Zedillo en ese tiempo) no dispondrá para gobernar de la mayoría parlamentaria de su mismo partido, por lo que toda nueva legislación tendrá que ser negociada por el Presidente o los diputados de su partido con los diputados de oposición y ya no será posible el acostumbrado “mayoriteo”.
En las elecciones para elegir a los diputados, el PRI obtuvo el 39% de los votos; tendrá 239 diputados (47.8% de la Cámara); el PRD, contará con 125 diputados (25%), el PAN con el 24.2% de los votos tendrá 121 diputados (24.2% de la Cámara); el PVEM con un 4% de votos, tendrá ocho diputados (2%) y el PT con 3% de los votos, contará con siete diputados (1.4%).
Ante la ausencia de una mayoría parlamentaria que instaure la gobernabilidad de la Cámara, los grupos parlamentarios de los partidos de oposición hicieron un frente común para acordar con los del PRI nuevas reglas para manejar esta situación plural que por primera vez se registra en la Cámara de Diputados. Inclusive los diputados priistas amagaron con un golpe constitucional para que la Cámara no se integrara, no presentándose el grupo del PRI a la apertura de sesiones.
Finalmente, los grupos de oposición lograron que la Comisión de Régimen Interno y Concertación Política se constituya en el órgano de gobierno de la Cámara en sustitución de la Gran Comisión, que hasta la legislatura pasada realizaba esta importante función. Es así como Porfirio Muñoz Ledo será elegido presidente de la Cámara, responderá el III Informe de Gobierno del Presidente Ernesto Zedillo y terminará su breve intervención recordándole al presidente que el cambio democrático se sintetiza en la mutación “del súbdito en ciudadano», y evocará las palabras de la justicia mayor de Aragón ante el monarca: “Cada uno de nosotros somos tanto como vos, y todos juntos valemos más que vos».
Una de las primeras decisiones de la nueva legislatura será la de instalar tableros electrónicos para agilizar y hacer públicas las votaciones nominales de los asuntos votados por el pleno. Se iniciará así una nueva etapa de pluralismo parlamentario.
Meses antes, durante la jornada electoral del pasado domingo 6 de julio, los ciudadanos votaron para renovar toda la Cámara de Diputados; 32 de 126 senadores; las gubernaturas de seis estados con sus congresos locales; 220 presidencias municipales y, por primera vez, elegir democráticamente al jefe de Gobierno del Distrito Federal. Los resultados sorprendieron tanto que de inmediato la elección fue considerada como “histórica”.
En el Senado, el PRI perdió la mayoría calificada necesaria para aprobar reformas a la Constitución: tendrá 77 de los 128 senadores (60%). Aunque el PRI conserva la mayoría simple en la Cámara de Diputados y la mayoría absoluta en el Senado, deberá equilibrar su fuerza y cambiar la forma de relación con los otros partidos y con el gobierno.
Sin embargo, a pesar de que la votación cambió la geografía electoral y la correlación de fuerzas políticas, no será suficiente para que la oposición pueda modificar la política económica neoliberal seguida por el gobierno priista.
En cuanto a la elección para el cargo del gobierno de la Ciudad de México, Cuauhtémoc Cárdenas (PRD) obtuvo el 48.11% de los votos; los otros candidatos, Alfredo del Mazo (PRI), el 25.59%; y Carlos Castillo Peraza (PAN), el poco más del 15.53% de los votos.
La votación para las gubernaturas se resolvió de la siguiente manera: en seis (Campeche, Colima, Querétaro, Sonora, San Luis Potosí y Nuevo León) de los 31 estados, el PAN ganó las de Querétaro y Nuevo León. Además, el PRI perdió también la mayoría de las capitales de los estados, pues en esta elección sumó cuatro capitales perdidas, por lo que tendrá sólo 15 de las 31 en disputa; el PAN, 14, el PRD, una, y el PT, una.
Respecto a las presidencias municipales, el PRI también perdió la mayoría de la población gobernada: PRI: 40.2%; PAN, 40.1%; PRD, 19.2% y otros partidos 0.5%. Esto significa que de los 2,378 ayuntamientos del país, el PRI gobernará en 1,755, el PAN a 311 y el PRD a 251; esto significa también que las capitales de los estados con mayor población e importancia política y económica, excepto Chihuahua y Toluca, estarán localmente gobernadas por la oposición.
(Hasta aquí el texto de Doralicia Carmona).
A partir de aquella elección intermedia, la democracia electoral se instaló en nuestro país: En PAN ganó dos elecciones presidenciales consecutivas (Fox y Calderón), el PRI regresó con Peña Nieto y luego el partido Morena se ha alzado con dos triunfos consecutivos (López Obrador y Sheinbaum).
El próximo año habrá elecciones intermedias y tres años después tendremos elección presidencial. ¿Qué nos depara el futuro?




