Por Ángel Nakamura
Periodista
La designación de Aureliano Hernández Palacios Cardel como nuevo titular de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) por parte de la Cámara de Diputados generó polémica entre un sector de la oposición por la cercanía que el padre del funcionario federal tuvo con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
La presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara Baja, Kenia López Rabadán, informó que la votación alcanzó la mayoría calificada requerida por el artículo 79 de la Constitución, por lo que se formalizó el nombramiento del nuevo auditor superior.
Hernández Palacios asumirá el cargo a partir del 15 de marzo y permanecerá en funciones hasta el 14 de marzo de 2034.
La votación se realizó por cédula y reflejó un amplio respaldo legislativo. De acuerdo con el resultado oficial, Hernández Palacios obtuvo 472 votos, mientras que Elizabeth Barba Villafán recibió un voto y Luis Miguel Martínez Anzures obtuvo seis.
El dictamen explicó que la integración se realizó con base en las evaluaciones realizadas durante el proceso de selección, el cual incluyó la revisión de trayectoria profesional, formación académica, experiencia en fiscalización y propuestas institucionales de cada aspirante.
Una de las decisiones más relevantes de la Cámara Baja
El presidente de la Comisión de Vigilancia, el diputado Javier Octavio Herrera Borunda, señaló que la designación del nuevo auditor superior constituye una de las decisiones más relevantes de la actual legislatura, debido al papel central que desempeña la ASF en el sistema de rendición de cuentas del Estado mexicano.
El legislador afirmó que el procedimiento fue “amplio, exigente y responsable” y permitió identificar a los perfiles mejor evaluados para encabezar el órgano técnico del Poder Legislativo encargado de fiscalizar el gasto público federal.
Herrera Borunda subrayó que quien dirige la ASF debe contar con experiencia en control gubernamental, conocimiento profundo de la administración pública y una trayectoria caracterizada por la integridad y la imparcialidad. Añadió que la fortaleza de la fiscalización es clave para la transparencia del Estado y para el funcionamiento del sistema democrático.
Nombramiento genera polémica
Sin embargo, el nombramiento no ha estado exento de polémica. La exdiputada federal María Elena Pérez Jaén Zermeño cuestionó públicamente la designación al señalar posibles vínculos políticos del nuevo auditor con la presidenta Claudia Sheinbaum. Durante una entrevista en el programa de Carmen Aristegui, Pérez Jaén afirmó que Hernández Palacios es hijo de quien fue secretario particular de la presidenta, un dato que —según dijo— no debería pasar desapercibido en la evaluación de su independencia institucional.
Las críticas también se han centrado en la trayectoria del nuevo auditor dentro de la propia ASF.
Analistas señalaron que Hernández Palacios formó parte de la estructura del organismo durante la gestión del actual auditor superior, David Colmenares, donde se desempeñó como auditor especial de gasto federalizado.
En el programa “Poderosos” de SinEmbargo al Aire, la especialista en auditoría forense Muna Dora Buchahin sostuvo que el nombramiento representa una continuidad del mismo grupo que ha dirigido la institución en los últimos años.
A su juicio, el proceso de designación perdió la oportunidad de impulsar una transformación de fondo en el órgano encargado de supervisar el gasto público.
Buchahin afirmó que la ASF ha estado dominada desde 2018 por un círculo de funcionarios provenientes del mismo entorno político y que la designación de Hernández Palacios podría reforzar esa estructura de poder.
La Auditoría es central para la vigilancia del gasto
La discusión sobre el nombramiento ocurre en un momento en que el papel de la Auditoría Superior de la Federación resulta central para la vigilancia del gasto público federal, particularmente en un contexto de grandes proyectos de infraestructura y ampliación del gasto social.
Para el Congreso, la elección del nuevo auditor representa una decisión estratégica para los próximos ocho años, ya que la ASF es el principal órgano técnico encargado de revisar el uso de los recursos públicos federales y de detectar posibles irregularidades en el ejercicio del presupuesto.
Sin embargo, el debate sobre su independencia institucional y sobre la influencia de vínculos políticos en su designación podría acompañar la gestión de Hernández Palacios desde el inicio de su mandato, en un cargo que exige credibilidad, rigor técnico y autonomía frente a los poderes públicos.
En un país que debe enfrentar presiones externas y un escenario político tenso previo a los procesos electorales para renovar gubernaturas y congresos locales, la llegada de un nuevo auditor cercano a la titular del Ejecutivo representa un motivo de críticas y cuestionamientos que podrían haberse ahorrado si el perfil del nuevo funcionario federal no estuviera manchado por una relación indirecta con uno de los poderes del Estado.



