La Bandera Nacional se ha modificado varias veces. La versión más difundida atribuye su diseño a Iturbide.
Por Alfredo Arnold
Desde el estandarte de la Virgen de Guadalupe que Hidalgo tomó de un templo en su camino de Dolores a San Miguel el Grande, Guanajuato, el 16 de septiembre de 1810, hasta el pabellón tricolor que hoy ondea en las asta-banderas de México, el símbolo patrio ha tenido varias modificaciones.
Armando Fuentes Aguirre relata una historia muy pintoresca; cuenta que Agustín de Iturbide, antes de proclamar el Plan de Iguala acudió con un sastre de esa población para que confeccionara la bandera, y como sólo había tela de colores verde, blanco y rojo, el sastre los dispuso en segmentos diagonales, dentro de los cuales colocó tres estrellas doradas.
Iturbide y Guerrero entraron triunfantes a la Ciudad de México con aquella bandera, pero después, con los numerosos cambios de gobierno, si bien las autoridades no cambiaron los colores, sí han ocurrido varias modificaciones.
Una versión señala que los colores verde, blanco y rojo fueron elegidos directamente por Iturbide en memoria del Señorío de Vizcaya, País Vasco, tierra de sus antepasados. Otra versión dice que sólo había tela de esos colores en la sastrería donde se confeccionó.
Como quiera que haya ocurrido, Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero adoptaron ese símbolo con el que el Ejército Trigarante entró victorioso a la Ciudad de México.
El Plan de Iguala establecía lo siguiente: “Se formará un ejército protector que se denominará de las Tres Garantías, porque bajo su protección toma, lo primero, la conservación de la religión católica, apostólica, romana, cooperando por todos los modos que estén a su alcance, para que no haya mezcla alguna de otra secta y se ataquen oportunamente los enemigos que puedan dañarla; lo segundo, la independencia bajo el sistema manifestado; lo tercero, la unión íntima de americanos y europeos; pues garantizando bases tan fundamentales de la felicidad de Nueva España, antes que consentir la infracción de ellas, se sacrificará dando la vida del primero al último de sus individuos”. De ahí el significado de los colores: Blanco, religión; verde, independencia, y rojo, unión.
El Plan de Iguala fue proclamado solemnemente por las tropas de Iturbide, destacado militar realista que unos meses atrás había sido comisionado por la autoridad virreinal para custodiar un embarque de oro a España, y Vicente Gurrero, líder de las disminuidas fuerzas independientes que se refugiaban en las montañas sureñas. El plan fue proclamado y jurado el 24 de febrero de 1821.
Una crónica de la época describe aquel momento: “A las nueve de la mañana, en la sala de alojamiento de Iturbide, el capellán del ejército Antonio Cárdenas, leyó el Evangelio del día, Iturbide puso la mano izquierda en el misal y la derecha en la empuñadura de su espada e hizo el juramento. Lo mismo hicieron sus oficiales, seguidos por la música del Regimiento de Celaya que asistieron al Te-Deum. Al terminar, fueron al alojamiento de la oficialidad, sirvieron refresco. A las cuatro de la tarde, en la plaza se formaron los cuerpos por orden de antigüedad e Iturbide con su Estado Mayor. La tropa hizo el juramento. Luego, hubo un desfile frente a la primera Bandera Nacional Mexicana que también es saludada y jurada. Después, Iturbide dirigió unas palabras a la tropa, se arrancó la manga y arrojó al suelo los galones distintivos de los coroneles españoles. El día terminó en el mayor regocijo en la plaza, en los cuarteles, en las calles sólo se escuchaban músicas, dianas y vivas”.
Otra crónica destaca la existencia de un manifiesto dirigido a “todos los habitantes de la Nueva España, sin distinción de origen ni nacimiento” en el que se incluye destacadamente el nombre de Vicente Guerrero junto al de Iturbide. En él se detalla que la Enseña Nacional Mexicana, confeccionada por el sastre José Magdaleno Ocampo, fue recibida por el Regimiento de Celaya.
El Plan de Iguala señalaba que “La religión es y será la católica, apostólica, romana; la Nueva España es independiente y su gobierno el de una monarquía moderada; el emperador será Fernando VII, o alguno de la casa reinante que estime conveniente el Congreso.; mientras las Cortes se reúnen, una junta gubernativa hará cumplir el Plan en toda su extensión, misma que gobernará sostenida por el ejército de las Tres Garantías, y mientras llega la persona que gobernará, las Cortes resolverán y establecerán la Constitución del Imperio Mexicano”.
También se establecía la condición de ciudadanos para todos los habitantes de la Nueva España: europeos, africanos, indios y virtudes; que los bienes del clero serían respetados y protegidos por el gobierno; que los empleados políticos, eclesiásticos, civiles y militares, conservarían sus puestos, y que la tarea del ejército sería proteger las Tres Garantías.
Claramente señalaba que conspirar contra la Independencia sería considerado como el mayor de los delitos, aunque los procesos penales se harían provisionalmente conforme a la Constitución española, y creaba una Junta de Gobierno Provisional (la cual fue ocupada por Iturbide) mientras se definían las reglas para celebrar elecciones.
La lucha iniciada en 1808, retomada en 1810 por Hidalgo, continuada por Morelos y que ya para 1821 estaba muy debilitada, se empoderó de pronto bajo el liderazgo de Iturbide y de otras fuerzas no militares que esperaban la hora de la independencia y conspiraban a favor de ella; se menciona particularmente la Conspiración de la Profesa, que desde 1820 ya tenía los planes que Iturbide llevó a cabo exitosamente.
En cuanto a la Bandera Nacional, dos meses después de la entrada del Ejército Trigarante a la capital y con Iturbide al frente de la Junta Provisional de Gobierno, se dispuso que las franjas fuesen verticales y al centro apareciera el escudo, un águila coronada.
En 1937 se celebró por primera vez el Día de la Bandera (no oficial) y en 1940 el presidente Lázaro Cárdenas instituyó formalmente su conmemoración. En 1983, durante el gobierno de Miguel de la Madrid, fue reglamentado el uso de los símbolos patrios. Algunos recordarán el “águila mocha” que más tarde utilizó el presidente Vicente Fox en la correspondencia oficial, aunque tal iniciativa fue finalmente desechada.
La Bandera Nacional se iza a toda asta para conmemorar los acontecimientos históricos de México y a media asta en los aniversarios luctuosos. En los colegios se le rinden honores, en los desfiles la portan los contingentes, y actualmente hasta en los deportes y muchas otras actividades.



