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La educación en México con reflectores no tiene buena cara

TRIADA

Por Jorge Jaime Hernandez

Después de las tristes declaraciones del secretario de Educación en México, Mario Delgado, que ha sido objeto de críticas recientes por decisiones polémicas, como el adelanto del calendario escolar 2025-2026 y la gestión de demandas salariales del magisterio, los reflectores se enfocan en la situación en que se encuentra la educación en México, tanto a nivel federal como estatal, que no tienen un mismo rasero y ponen al descubierto situaciones que se vienen arrastrando desde hace mucho tiempo, como la falta de un programa que cubra las necesidades de desarrollo en todos los ámbitos para la formación y progreso de la sociedad.

La educación en México es uno de los factores más determinantes para el desarrollo nacional, el país muestra rezagos en cobertura y calidad, lo que limita su potencial como motor de movilidad social y competitividad, en niños y jóvenes que buscan una formación y capacitación para desarrollarse en todos los órdenes… En lo económico, en lo social, lo cultural y, ahora, con la palabra de moda… para encontrar EL BIENESTAR que puede conseguir al terminar su educación e instrucción.

Ahora desde que en México se está impulsando la Nueva Escuela Mexicana que propuso y puso en funcionamiento el anterior gobierno, encabezada por Andrés Manuel López Obrador, que determinó como objetivo el poder democratizar y hacer más plural la educación, muchos sectores han levantado la mano buscando ser incluidos en este proceso… desde la instrucción temprana del jardín de niños hasta los posgrados y especialidades, que provocan la fuerza que cada país necesita para la formación de un gran país, al que siempre hemos aspirado.

La Nueva Escuela Mexicana (NEM) es el modelo educativo vigente en México desde 2019, diseñado para sustituir la reforma educativa de 2013. Su propósito central es formar ciudadanos críticos, solidarios y comprometidos con la transformación social, priorizando la equidad, la inclusión y el respeto a la diversidad cultural y ambiental, a la que se le ha criticado siempre la falta de atención a los aspectos técnicos, donde las matemáticas, la física, la química y todo lo relacionado a la tecnología, queda en un segundo plano, lo que, al comparar con países con gran desarrollo económico, vemos que ellos los usaron para convertirse en naciones con altos índices de bienestar. Cosa de enfoque.

Y aquí siempre se debe incluir la triada alumno, profesor y padre de familia en los niveles básicos como punto de partida para cualquier plan educativo que funcione.

Por ejemplo, ahora en la cobertura actual en educación superior: sólo el 29% de los jóvenes de 25 a 34 años tienen estudios universitarios completos, frente al promedio de 48% en la OCDE. México se ubica en los últimos lugares del grupo.

Al hablar del retorno económico por haber estudiado en México, un egresado universitario gana entre 50% y 150% más que alguien con bachillerato; con posgrado, la ventaja salarial es aún mayor. Este diferencial es superior al promedio de la OCDE, lo que confirma que la educación es un motor de movilidad social, si tienes conocimiento y adiestramiento puedes hacer buenas cosas.

En muchas ocasiones se han puntualizado las brechas que existen entre la teoría y la práctica de los contenidos de los programas, por ejemplo, se ha venido hablando sobre lo que se enseña en las aulas y lo que realmente se necesita en el mercado laboral, sobre todo tomando en cuenta que vivimos en un mundo globalizado, donde los rivales comerciales; países exportadores en competencia con México, ahora ya se convierten en competidores directos en el mercado local, de esa manera sabemos que el que vende lo mismo que hay en la tiendita o súper de la colonia, ahora mismo está investigando la manera de hacer mejor el producto, incrementar la eficiencia en los canales de distribución y ofrecer una mejor presentación con la Inteligencia Artificial.

Ahora los programas sociales para que los jóvenes puedan estudiar y no renuncien a la escuela por falta de apoyo económico, incluyen becas como la Benito Juárez, “La Escuela es Nuestra”, expansión de educación inicial y superior, y fortalecimiento de servicios educativos especiales. Estos programas buscan ampliar cobertura y reducir desigualdades, sin embargo, sigue la tendencia de formar trabajadores y se olvidan de incentivar los liderazgos para ser emprendedores y formar nuevos sistemas para producir empleos.

Aquí debemos voltear a las familias y los mismos jóvenes que reciben estas becas, que en muchos casos se critican por el uso que se le da al recurso que les otorgan, que debe ser precisamente para el uso escolar, pero que en realidad algunos lo utilizan para otras cosas, según lo que ha trascendido en los medios de comunicación.

Definitivamente estas acciones tienen excelentes intenciones para solucionar una problemática económica y social, tal vez lo que se necesite es acomodar y evaluar si está sirviendo para ello.

Acerca de la tasa bruta de escolarización en educación superior, los números marcan que se quiere una meta para alcanzar un intervalo de cobertura entre 43.7%–44.8% hacia 2030, lo que refleja un crecimiento lento pero sostenido.

Ahora los programas de becas y expansión buscan reducir desigualdades, especialmente en comunidades rurales e indígenas, pero no hay que descuidar los centros especializados en desarrollo e investigación con propuestas reales para producir servicios y productos de alta gama, situación que no se contempla dentro del Plan Nacional de Desarrollo 2025–2030, que plantea la continuidad de la Nueva Escuela Mexicana, con atención a la desafiliación escolar y articulación de la educación superior con el desarrollo productivo. Aquí lo que hay que subrayar es qué contenido se está ofreciendo y la manera en que podemos percibir si está funcionando o no este sistema.

Ahora en pleno siglo XXI en nuestro país, millones de estudiantes carecen de acceso a internet y dispositivos, lo que limita la equidad que es importante, pero también se necesita para entrar en la competencia antes descrita, ante países industrializados con una buena proyección y potentes equipos.

En materia educativa también hay que señalar la oferta privada en todos los niveles, que ha sido relegada y necesita tener más apoyo para hacer que más personas puedan acceder a esta opción.

Sin embargo, ahora con este atisbo que se tuvo con la aplicación que se les hace a los planes de educación, no se ven cosas sanas, ni con perspectivas a futuro, más bien con decisiones tomadas sobre las rodillas en un tema tan fuerte y necesario como es la educación.

La educación en México necesitas fortalecer la infraestructura y garantizar la calidad docente, de modo que el conocimiento se convierta en un recurso estratégico para la movilidad social y la competitividad económica que le pueda dar a nuestro país la representatividad que realmente se merece… ¿O, no? Esa es la cuestión, Medítalo.

 

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