Opinión Política
EDUCACIÓN E HISTORIA

Pancho Villa invade EU

Con 500 hombres, el “Centauro del Norte” asaltó el poblado de Columbus.

 

Por Alfredo Arnold

Si bien Estados Unidos ha participado en dos guerras mundiales, su territorio se ha mantenido libre de los combates. Ha sufrido duros golpes externos, ciertamente, como el ataque japonés a Pearl Harbor en diciembre de 1941 y los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001, pero las numerosas guerras en las que ha participado han sido en territorios lejanos.

Sin embargo, en dos ocasiones el territorio norteamericano fue atacado por fuerzas mexicanas. La primera ocurrió en 1836, cuando las tropas de López de Santa Anna asaltaron la población de El Álamo, Texas. La segunda, la más reciente, en marzo de 1916 por parte de Pancho Villa a la población de Columbus, Nuevo México. La primera nos costó perder la mitad del territorio; la segunda sólo provocó la persecución del general Pershing al “Centauro del Norte” en suelo mexicano, pero nunca lo encontró. Como dice la canción: “Entonces Villa le pasa en su aeroplano y desde el cielo le dice good bye”.

John Pershing fue un destacado militar. Estuvo al mando de la Fuerza Expedicionaria de EU en la Primera Guerra Mundial y más tarde fue mentor de generales muy destacados, como Marshall, Eisenhower y Patton.

Se cumplen 110 años de aquella incursión que realizó Villa en represalia al reconocimiento norteamericano del gobierno de Venustiano Carranza. A continuación, unas líneas sobre aquel hecho ocurrido el 9 de marzo de 1916, cuando Villa se introdujo con unos 500 hombres al vecino país y asaltó el poblado de Columbus.

Nellie Campobello (fallecida en 1986), autora de “Vida Militar de Francisco Villa”, relata los hechos: “Eran las dos de la madrugada cuando hizo su entrada la columna villista. Los reflectores de la muerte, manejados por los expertos americanos allá en Agua Prieta, iban a ser reemplazados por las antorchas vengadoras que los hombres de Villa traían en visita pasajera a aquel pueblo americano. En un segundo se inició la destrucción: El primero en arder fue el Hotel Comercial: Pablo López le prendió fuego. Luego el banco: Martín López voló las cajas. Después la Oficina Postal y las casas de los americanos antivillistas. El fuego se extendió en parte de la población. Rifle en mano los soldados de Villa recorrían las calles. En esos momentos no combatían porque no tenían contra quién, los centinelas habían sido muertos, pero esperaron que se organizaran los asustados soldados norteamericanos”.

Sigue relatando la autora mexiquense que “Los soldados americanos, al mando del general Herbert L. Slocum, Jefe del 13º Regimiento del Ejército, entraron al combate. Las ametralladoras americanas dispararon inútilmente. Los soldados mexicanos no se amedrentaron y entablaron combate cuerpo a cuerpo. Las llamas del incendio denunciaban a los soldados americanos, cazados por las balas de su enemigo con la misma falta de piedad que ellos tuvieron en Agua Prieta, cuando ayudaron a Elías Calles a combatir al general José Rodríguez. La sonrisa franca del Centauro del Norte, se hizo amplia: fiereza en sus ojos, agilidad en sus manos, exactitud en sus tiros, mientras su cerebro trabajaba y dictaba con precisión la ahora de la retirada. Allí demostró a los militares del Ejército americano, sostenedores del Presidente Wilson, que él y sus hombres personalmente no les tenían miedo y llegaban hasta ellos, dispuestos a demostrarles su desprecio. Se batieron como era costumbre en ellos, pero como nunca”.

Cinco días después del ataque villista, el 14 de marzo de aquel año, la “Expedición Punitiva” del ejército norteamericano, con la anuencia del gobierno mexicano, cruzó la frontera por Ciudad Juárez en busca de Villa. Traían unidades de caballería, infantería y artillería, un escuadrón aéreo, cañones, ametralladoras. Venían muy bien equipados.

La expedición provocó en México temores de una nueva intervención, pero pasaron diez meses y Pershing sólo tuvo dos enfrentamientos con fuerzas no villistas. Mientras tanto, la Primera Guerra Mundial ya había comenzado y Estados Unidos tuvo que cambiar su enfoque. En enero de 1917 reconoció al gobierno de Carranza y retiró la fuerza expedicionaria de Pershing sin haber atrapado a Villa, quien ya era considerado como un símbolo de la resistencia nacional, un héroe popular cuya fama siguió extendiéndose hasta su muerte, en junio de 1923, cuando fue emboscado en Parral, Chihuahua.

Pancho Villa –José Doroteo Arango Arámbula– sigue siendo hasta nuestros días un personaje casi de leyenda; pero fue real: peleó y cambió de bando durante la Revolución; atacó a Estados Unidos y nunca lo pudieron atrapar. Villa disfrutó algunos años de la Hacienda Canutillo, Durango, que le dio el gobierno de Adolfo de la Huerta después de rendirse, pero no vivió mucho tiempo para disfrutarla.

 

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