Opinión Política
ANÁLISIS

«Ni venganza ni perdón»

Podría cimbrar a la 4T con revelaciones incendiarias.


Por Ángel Nakamura

El libro «Ni venganza ni perdón» del exconsejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer Ibarra, escrito en coautoría con el periodista Jorge Fernández Menéndez, abre una serie de interrogantes sobre la cohesión de la denominada Cuarta Transformación y sobre los costos institucionales de las pugnas al interior del poder en México. La obra, editada por Planeta y publicada el pasado 11 de febrero, ha generado expectación en los círculos políticos por el contenido de sus revelaciones y por el momento en que aparece: en plena consolidación del movimiento de la Cuarta Transformación de la vida pública de México, encabezado por Morena en alianza con el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México.
Se trata de las fuerzas políticas que actualmente gobiernan la Presidencia de la República, la mayoría de los gobiernos estatales y cuentan con mayoría en el Senado y la Cámara de Diputados.

El libro ofrece un testimonio desde dentro del poder y no desde una figura de oposición. Scherer Ibarra no fue un crítico externo ni un adversario político, sino una de las figuras centrales del primer tramo del sexenio de Andrés Manuel López Obrador.

Como consejero jurídico de la Presidencia, participó en decisiones estratégicas y procesos clave del gobierno federal. Su cercanía con el mandatario se remonta a los años de oposición y, según el propio relato, se consolidó en los primeros años de gobierno de AMLO. El autor sostiene que no se trata de un ajuste de cuentas, sino de una reconstrucción de hechos y dinámicas que ilustran cómo opera el poder.
Sin embargo, el contenido expone episodios que podrían cimbrar al movimiento gobernante.

El texto describe un tránsito de confianza y fraternidad hacia un distanciamiento marcado por intrigas internas, presiones y, según Scherer, una persecución política tras su salida del cargo. En ese contexto, adquiere relevancia la advertencia que, afirma, le hizo el presidente antes de dejar el gobierno: “Cuando salgas del gobierno, irán contra ti”.
 

Un capítulo revelador que apunta a Jesús Ramírez Cuevas

De los capítulos más sensibles es el titulado “Un decreto a la medida… de Jesús”, donde se aborda la publicación en el Diario Oficial de la Federación, el 25 de agosto de 2022, de un decreto presentado como compensación vitalicia por justicia social para extrabajadores de Luz y Fuerza del Centro. Según el texto, el entonces vocero presidencial, Jesús Ramírez Cuevas – actualmente coordinador de asesores de la Presidencia de la República -, habría tenido un papel determinante en la promoción del esquema y en la forma en que se operó políticamente.

El libro sostiene que una fe de erratas posterior amplió el universo de beneficiarios bajo presiones internas y plantea que el programa implicaría un pasivo cercano a los 27 mil millones de pesos hasta 2086, lo que abre un debate sobre el impacto fiscal de decisiones adoptadas en el contexto de disputas internas.

El señalamiento no se limita al diseño del decreto, sino que sugiere la existencia de una operación política que combinó influencia presidencial, narrativa pública y posicionamiento interno. Así, Ramírez Cuevas aparece como figura central, mientras que el presidente es descrito como un líder que delega responsabilidades en su círculo cercano.
La polémica radica en que el libro no presenta estos hechos como simples diferencias administrativas, sino como parte de una dinámica en la que la cercanía con el poder puede convertirse en vulnerabilidad.

 

La respuesta de Jesús Ramírez Cuevas

Jesús Ramírez Cuevas salió públicamente a responder a los señalamientos contenidos en «Ni venganza ni perdón». En una carta dirigida “Al pueblo de México” y “A la opinión pública”, difundida a través de su cuenta en la red social X, Ramírez rechazó las acusaciones y calificó la publicación como parte de una campaña de desprestigio.
En su posicionamiento, Ramírez sostuvo que en los últimos días se activó una ofensiva mediática en su contra y afirmó que las acusaciones “no han sido acompañadas por ninguna prueba”. Subrayó que los señalamientos carecen de sustento jurídico y que, hasta el momento, no existe denuncia formal que respalde las imputaciones vertidas en su contra.

El exfuncionario elevó el tono de su defensa al calificar el libro como un “pasquín inmundo” y un “libelo”, comparándolo con «El Móndrigo», publicación utilizada en 1968 para desacreditar al movimiento estudiantil. A su juicio, el objetivo de la obra no sería únicamente cuestionar su desempeño, sino golpear al movimiento político de la 4T y a sus principales liderazgos.

En ese sentido, enmarca la polémica dentro de una disputa política más amplia, que —según su lectura— busca erosionar la legitimidad del proyecto que encabezó el expresidente Andrés Manuel López Obrador y que hoy continúa bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum.

Uno de los puntos centrales de su carta fue la negación categórica de haber utilizado recursos públicos con fines personales o políticos. Ramírez aseguró que durante su desempeño como servidor público no intervino en la vida interna de organizaciones sociales, sindicatos o movimientos, y rechazó haber financiado medios de comunicación o comunicadores afines. También negó haber promovido preguntas a modo en conferencias, organizado ejércitos de bots, financiado pautas digitales o impulsado páginas de ataque en redes sociales.

Respecto a uno de los señalamientos más delicados, relacionado con presunto “huachicol fiscal”, sostuvo que se trata de afirmaciones falsas y retó a quienes lo acusan a presentar pruebas ante las instancias judiciales correspondientes. Afirmó que nunca ha mantenido vínculos personales o políticos con delincuentes ni con empresarios corruptos, y que desde su ingreso al servicio público no ha participado en la organización ni en el financiamiento de campañas electorales.
En su carta también abordó la interpretación de que la polémica podría evidenciar fracturas internas en Morena. Ramírez negó que exista una “guerra civil” dentro del partido y sostuvo que el movimiento mantiene una cohesión basada en convicciones y principios. Consideró que la narrativa de confrontación interna responde a intereses externos que buscan debilitar a la coalición gobernante.

El posicionamiento concluye con un mensaje político explícito. Ramírez se definió como una persona de izquierda, afirmó estar consciente de que la actividad política implica exposición a ataques y cerró con consignas de respaldo al proyecto de la Cuarta Transformación y al papel del pueblo como eje del movimiento.

 

Gertz Manero es mencionado por Scherer

El volumen también aborda el papel de la Fiscalía General de la República, encabezada por Alejandro Gertz Manero, a la que retrata como un actor que, según el autor, fue utilizado para ejercer presión política. Scherer sostiene que tras su salida se activaron procesos y filtraciones que buscaban erosionar su reputación pública. Aunque afirma que ninguna acusación prosperó judicialmente, plantea que el daño simbólico fue significativo.
Entre los episodios revisados destacan la creación de la Guardia Nacional, la relación con la Suprema Corte y con el entonces ministro presidente Arturo Zaldívar, el manejo político de la pandemia de COVID-19, el atentado contra Omar García Harfuch y el caso del general Salvador Cienfuegos. Asimismo, dedica un apartado a la relación histórica entre López Obrador y Scherer García, fundador de la revista Proceso, lo que añade una dimensión simbólica al relato sobre lealtades, rupturas y memoria política.
En el contexto de Jalisco, donde el mapa político mantiene equilibrios distintos a los del ámbito federal, la publicación del libro puede incidir en el debate local sobre la concentración de poder, la relación entre instituciones y la construcción de narrativas oficiales.
Si las acusaciones y descripciones contenidas en la obra se instalan en la discusión pública nacional, podrían impactar la percepción ciudadana sobre el funcionamiento interno de la coalición gobernante y sobre la forma en que se toman decisiones estratégicas. Más allá de las valoraciones políticas, «Ni venganza ni perdón» se perfila como un documento que tensiona la narrativa épica con la que se ha presentado la Cuarta Transformación.

Al describir disputas internas, acusaciones de clientelismo, uso político de estructuras de comunicación y conflictos tras la salida de un alto funcionario, el libro abre interrogantes sobre la cohesión del movimiento y sobre los costos institucionales de las pugnas al interior del poder. En un escenario donde Morena y sus aliados concentran la mayoría de los gobiernos estatales, así como el control del Congreso de la Unión y la Presidencia de la República, las revelaciones de un exintegrante del círculo más cercano al mandatario adquieren una dimensión política mayor.

El impacto final dependerá de la verificación de los hechos narrados, de las respuestas institucionales y de la capacidad del sistema político para procesar las diferencias internas sin trasladarlas a la arena de la confrontación pública. La publicación de este libro se inscribe en un momento de alta polarización política. Para la ciudadanía, el debate que se abra a partir de sus páginas será una oportunidad para examinar con mayor detalle las dinámicas del poder en México y exigir rendición de cuentas, transparencia y apego a la legalidad, independientemente de filiaciones partidistas o coyunturas electorales.

 

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