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Los costos económicos de la violencia organizada

Por Lic. Miguel Angel de la Torre de la Cruz

Economista

El pasado 22 de febrero de 2026, diversos acontecimientos vinculados a operativos de seguridad en el estado de Jalisco derivaron en episodios de violencia como bloqueos carreteros, quema de vehículos, enfrentamientos con fuerzas de seguridad e incendios en establecimientos comerciales. Estos hechos generaron interrupciones en la movilidad, suspensión parcial de actividades y un ambiente de incertidumbre en distintas regiones de la entidad.

Más allá de la dimensión estrictamente criminal, resulta pertinente analizar los posibles efectos económicos que eventos de esta naturaleza pueden generar en una economía estatal altamente integrada a los flujos nacionales e internacionales.

Jalisco se registra, de acuerdo con los datos más actuales de INEGI, como la cuarta entidad federativa que más aporta al PIB nacional, representando un 7.35% del total y reflejando la importancia productiva para el país, siendo el sector terciario como el más importante representando el 63% del PIB jalisciense, más específicamente las actividades como el comercio al por mayor (24.4% del total del sector terciario), servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles (16.8% del total terciario), y el comercio al por menor (15.4% del total terciario).

En suma, el sector turístico y de acuerdo con la Secretaría de Turismo del Estado de Jalisco (2026), en el periodo vacacional comprendido del 19 de diciembre de 2025 al 4 de enero de 2026 se registró una derrama económica superior a 4,500 millones de pesos en turismo, lo que se traduce en un crecimiento del 5% en comparación al mismo periodo del año 2025, el municipio de Guadalajara registró el mayor número de turistas (3% más con respecto al 2024) y Puerto Vallarta la mayor derrama económica de 2,241 millones de pesos (6% más que el año anterior).

En materia de exportaciones y de acuerdo con datos de INEGI, Jalisco reporta para el tercer trimestre del 2025 un total de 13,839.75 millones de dólares, lo que representa un crecimiento importante del 89.1% con respecto al mismo periodo de 2024. Asimismo, en cuanto a la Inversión Extranjera Directa (IED) en la entidad, Jalisco reportó un monto de 902.2 millones de dólares para el tercer trimestre de 2025, dato que representa un decremento del 18% con respecto al mismo trimestre del año anterior.

En una economía donde el sector terciario representa 63% del PIB estatal, los choques de movilidad e incertidumbre pegan primero por el lado de servicios y comercio, que son altamente intensivos en presencia y confianza. Si analizamos de manera más profunda, el cierre de comercios por estas disrupciones y problemáticas derivadas de la violencia, provocan buscar alternativas de trabajo de manera informal, lo que puede provocar en un mediano – largo plazo una pérdida y decremento en la recaudación fiscal por ingresos de impuestos como el Impuesto Sobre Nómina, Impuesto Sobre la Renta e Impuestos Sobre Hospedaje.

Para dimensionar el impacto en las exportaciones, podemos considerar que de manera trimestral en Jalisco para el 3T-2025 (US$13,839.75 millones) equivalen a un flujo promedio cercano a US$150 millones diarios (dividiendo el monto total de los tres trimestres entre 92 días equivalentes a este periodo). Al tipo de cambio FIX de 17.1722 MXN/USD, esto representa alrededor de $2,600 millones de pesos por día. Incluso disrupciones logísticas parciales (por ejemplo 1% – 5% del flujo) implican montos diarios del orden de $26 a $129 millones de pesos.

En turismo, una derrama de $4,500 millones en 17 días (por el registro del periodo de 19 de diciembre de 2025 al 4 de enero de 2026) sugiere alrededor de $265 millones diarios, por lo que reducciones temporales de 20% – 40% en consumo turístico implicarían $53 – $106 millones diarios. Estas cifras no deben leerse como pérdidas totales, sino como un marco para dimensionar el costo económico de la incertidumbre y la interrupción operativa.

Más allá de los impactos inmediatos, el costo económico más relevante es el asociado a la incertidumbre. La teoría económica muestra que los choques de riesgo elevan la cautela empresarial, retrasan decisiones de inversión y reducen la formación de capital. En una economía regional con fuerte integración manufacturera y exportadora, la estabilidad institucional funciona como un activo productivo. Cuando dicha estabilidad se percibe vulnerable, el efecto no necesariamente se traduce en colapso inmediato, pero sí en una desaceleración potencial del crecimiento.

El verdadero costo económico de la violencia organizada no se limita a los daños materiales visibles. Se expresa en menor inversión, en encarecimiento implícito del riesgo, en afectaciones a sectores sensibles como turismo y comercio, y en posibles desplazamientos hacia la informalidad. En estados con alto dinamismo productivo como Jalisco, la seguridad no es únicamente un asunto de orden público; es un determinante fundamental del desarrollo económico sostenible.

 

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