Y los Retos que Aún Nos Frenan.
Por Eduardo Gómez de la O
Presidente de la Asociación Mexicana de Gasto Público AC
Guadalajara, la Perla Tapatía, celebró este 14 de febrero de 2026 su 484 aniversario. Fundada en 1542 por Nuño de Guzmán en su ubicación actual, esta metrópoli ha evolucionado de un asentamiento colonial a un vibrante centro económico, cultural y tecnológico de México. Con una población metropolitana que supera los 5 millones de habitantes, Guadalajara no solo es la capital de Jalisco, sino un motor clave del occidente del país, contribuyendo con alrededor del 7.5% al PIB nacional. En este artículo especial, exploramos su situación económica actual, el desempeño de la gestión gubernamental y la percepción ciudadana, la asignación de recursos públicos, los retos para transformarse en una ciudad moderna, incluyente, sostenible e inteligente, y las inversiones necesarias para lograrlo, honrando su legado mientras miramos hacia un futuro resiliente.
La ciudad ha enfrentado pruebas históricas, desde terremotos hasta pandemias, pero su resiliencia se manifiesta en su diversidad: mariachi, tequila, tecnología y tradición conviven en un tapiz urbano que atrae a turistas, inversionistas y soñadores. En 2026, con el Mundial FIFA como telón de fondo, Guadalajara se posiciona en un punto de inflexión. ¿Está lista para el siguiente capítulo? Vamos a desglosarlo paso a paso.
La Situación Económica: Un Motor Diversificado con Crecimiento Moderado
Guadalajara brilla como un hub económico dinámico, impulsado por su ubicación estratégica cerca de puertos y fronteras, y su ecosistema innovador. En 2025, la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) generó más del 67% del PIB estatal de Jalisco, que a su vez representa el 7.5% del PIB nacional, con un crecimiento anual del 1.1%, superando el promedio mexicano de 0.4-1.2%. Las exportaciones alcanzaron 18,706 millones de dólares, lideradas por sectores como electrónica, agroindustria y automotriz. Esta diversificación ha amortiguado impactos globales, como aranceles estadounidenses y desaceleraciones económicas.
El «Silicon Valley mexicano» es un pilar: con más de 300 millones de dólares invertidos recientemente en electrónica y TI, genera empleo para miles. La agroindustria, con productos icónicos como tequila y mazapán, exporta volúmenes masivos, mientras que el turismo atrajo 12 millones de visitantes pre-pandemia, generando 26,000 empleos en moda y hospitalidad. Sin embargo, la estructura empresarial revela vulnerabilidades: el 94.5% son microempresas, que aportan el 40% del PIB pero enfrentan barreras en financiamiento y competitividad. La tasa de desempleo es baja (2.5%), pero la informalidad persiste en un 40-50% de la fuerza laboral.
Para ilustrar esta dinámica, consideremos la siguiente tabla que resume los sectores clave y su contribución:
Esta tabla destaca cómo Guadalajara equilibra tradición y modernidad, pero enfrenta riesgos: la dependencia de exportaciones a EE.UU. (60%) la expone a políticas arancelarias, y el nearshoring, aunque prometedor, requiere mejoras en infraestructura para captar más IED (902 millones de dólares en 2025, +81% anual). Proyecciones para 2026 indican un PIB estatal de 1.4-1.6%, con Guadalajara como epicentro, pero la inflación (alrededor del 4%) y la volatilidad financiera podrían frenarlo. En resumen, la economía es robusta, pero necesita inyecciones de innovación para sostenerse en un mundo post-pandemia.
Desempeño de la Gestión Gubernamental y Percepción Ciudadana: Luces y Sombras
La gestión del Ayuntamiento de Guadalajara, bajo la alcaldesa Verónica Delgadillo (Movimiento Ciudadano), se evalúa en un contexto de continuidad administrativa desde 2024. El desempeño se mide por indicadores como la Matriz de Indicadores de Resultados (MIR) y evaluaciones trimestrales, que muestran cumplimiento del 85-95% en metas operativas. Por ejemplo, en seguridad, se reporta una reducción del 15% en robos urbanos gracias a capacitaciones y despliegues; en servicios públicos, la cobertura de recolección de basura alcanza el 95%, y en política social, se benefician 50,000 personas con programas de equidad.
Sin embargo, la percepción ciudadana es mixta, según encuestas como la ENSU (INEGI, diciembre 2025), Jalisco Cómo Vamos y MITOFSKY. La aprobación general de la alcaldesa ronda el 64-70%, con fortalezas en limpieza (69% ve mejoras) y calidad de vida urbana (7/10). Pero sombras persisten: el 73.1% percibe inseguridad (mejora de 82.9% en 2024, pero aún alta), y el 69% cree que la corrupción empeoró. En X y encuestas locales (Mural), el 54% nota deterioro en seguridad, y críticas opositoras señalan «gastos excesivos» en partidas no esenciales.
Esta dualidad refleja un gobierno proactivo en operación diaria, pero con rezagos en transparencia y respuesta a emergencias. El Mundial 2026 impulsa optimismo, con preparativos que podrían elevar la percepción, pero la ciudadanía demanda más inclusión en decisiones. La siguiente tabla contrasta desempeño y percepción:
Esta brecha sugiere que, aunque los resultados cuantitativos son positivos, la narrativa gubernamental debe alinearse mejor con las expectativas ciudadanas para fomentar confianza.
Asignación de Recursos Gubernamentales: Eficiencia y Prioridades
El Presupuesto de Egresos 2026 del Ayuntamiento, por 13,016 millones de pesos, refleja un enfoque equilibrado, con énfasis en operación y bienestar. Por función, se priorizan cuatro pilares: seguridad (18.44%), servicios públicos (36.87%), política social (22.28%) y obra pública (9.21%), con un remanente del 13.18% para administrativos y deuda. Esto alinea con desafíos locales, destinando más a lo inmediato que a lo transformador.
Por objeto de gasto, el operativo domina (77-85%, 10,000-11,000 MDP) para nóminas y mantenimiento; inversión es modesta (9-12%, 1,200-1,500 MDP) para obras; y deuda baja (2-4%, 200-500 MDP) para pagos de créditos existentes (2,100 MDP total). Esta estructura mantiene estabilidad fiscal, pero limita ambiciones a largo plazo.
Tabla por función:
Tabla por Clasificación Económica:
Estos asignaciones muestran eficiencia (superávit operativo), pero dependencia federal (40-50%) y bajo inversión podrían frenar avances.
Retos para una Ciudad Moderna, Inclusiva, Sostenible e Inteligente
Guadalajara, con su espíritu vibrante y su historia de resiliencia, sueña con convertirse en un referente global: una ciudad moderna que abraza la innovación, incluyente que no deja a nadie atrás, sostenible que cuida su entorno natural e inteligente que aprovecha la tecnología para mejorar la vida cotidiana de sus habitantes. Sin embargo, este sueño enfrenta barreras profundas que no son meras anécdotas, sino desafíos estructurales que exigen acción decidida y colectiva.
En el ámbito ambiental, la ciudad siente con fuerza los embates del cambio climático. Las sequías prolongadas alternan con inundaciones repentinas que paralizan vialidades y afectan a miles de familias, mientras que una cobertura arbórea alarmantemente baja (alrededor del 4.2% en muchas zonas urbanas) reduce la capacidad natural de la metrópoli para mitigar el calor extremo y mejorar la calidad del aire. Estos fenómenos no solo generan pérdidas económicas anuales por daños en infraestructura y agricultura, sino que amenazan la salud pública y la habitabilidad a largo plazo. Construir resiliencia aquí significa no solo plantar más árboles o mejorar el drenaje, sino repensar cómo la urbe interactúa con su territorio para adaptarse a un clima cada vez más impredecible.
Socialmente, la inclusión sigue siendo un pendiente mayor. A pesar de los avances en programas de cuidados y equidad, persisten brechas marcadas en el acceso a servicios básicos, vivienda digna y oportunidades económicas. En colonias periféricas y zonas vulnerables, muchas familias enfrentan carencias en agua potable, saneamiento o conectividad digital, lo que profundiza desigualdades que se transmiten de generación en generación, la participación ciudadana, aunque promovida en planes como el «ciudad que te cuida», a menudo queda limitada por desconfianza o falta de mecanismos efectivos para que las voces de los más afectados influyan en las decisiones. Superar esto implica pasar de políticas asistenciales a un modelo donde la corresponsabilidad sea real: donde los tapatíos no solo reciban, sino que co-diseñen el futuro de su ciudad.
En materia de gobernanza, los obstáculos son igualmente visibles. La coordinación entre los tres ámbitos de gobierno (municipal, estatal y federal) a menudo se diluye en burocracia o intereses divergentes, lo que retrasa proyectos clave. A esto se suma la sombra persistente de la corrupción: desde inflamiento de costos en obras hasta asignaciones opacas de recursos, que erosionan la confianza pública y desvían fondos que podrían destinarse a prioridades reales, aunque existen sistemas como el Municipal Anticorrupción y esfuerzos por mayor transparencia, la ciudadanía percibe que aún falta rigor en la ejecución y rendición de cuentas para que la planeación no se quede en papel.
En materia de Infraestructura, la ciudad inteligente choca con realidades cotidianas. La movilidad depende en exceso del automóvil privado, generando congestión crónica, contaminación y tiempos de traslado que restan calidad de vida, la brecha digital, aunque se reduce en zonas centrales, excluye a sectores amplios de la población de los beneficios de una urbe conectada: sensores IoT, gemelos digitales o apps de servicios públicos, convertir a la ciudad de Guadalajara en una ciudad verdaderamente inteligente requiere no solo tecnología de punta, sino infraestructura que sea accesible, segura y equitativa para todos.
Finalmente, el financiamiento emerge como el nudo gordiano. Los recursos limitados (con presupuestos municipales fuertemente orientados a operación diaria) polarizan las inversiones: se concentran en el área metropolitana consolidada, dejando rezagadas las periferias y regiones del estado, escalar proyectos de gran impacto exige diversificar fuentes, fortalecer alianzas público-privadas y priorizar eficiencia, pero sin un aumento significativo en inversión transformadora, muchas visiones a largo plazo corren el riesgo de quedar en buenas intenciones.
Estos retos no son insuperables, pero demandan una visión integral que trascienda lo sectorial, requieren diálogo incluyente, donde gobierno, empresas, academia y sociedad civil trabajen en sintonía; monitoreo riguroso de indicadores para medir avances reales; y una apuesta decidida por la participación ciudadana como motor de cambio. Guadalajara tiene el talento, la historia y el potencial para liderar en América Latina, el verdadero desafío no es soñar con esa ciudad del futuro, sino construirla paso a paso, con honestidad, inclusión y urgencia compartida.
Aquí un resumen visual de los principales retos y sus implicaciones más inmediatas:
El Reto de las Inversiones Requeridas: Hacia 2030
Para el periodo 2026-2030, Guadalajara enfrenta la urgente necesidad de una inversión transformadora que le permita dar el salto definitivo hacia el modelo de ciudad que aspira ser: moderna, inclusiva, sostenible e inteligente. Las proyecciones más realistas, basadas en planes estatales, metropolitanos y sectoriales (como el Plan Carretero 2025-2030, el PACmetro, el Programa Sectorial de Infraestructura federal y los compromisos de nearshoring y Mundial 2026), sitúan el requerimiento total en un rango de 150,000 a 200,000 millones de pesos para la Zona Metropolitana de Guadalajara en estos cinco años clave.
De esta cifra, aproximadamente el 70% provendría de fuentes públicas (federal, estatal y municipal), complementado por inversión privada y esquemas mixtos que aprovechen el impulso del nearshoring, el turismo post-Mundial y alianzas con organismos internacionales. Esta escala representa un esfuerzo significativo: equivale a multiplicar por 1.5-2 veces las inversiones anuales actuales en infraestructura y desarrollo urbano en la región, pero es indispensable para cerrar brechas acumuladas y posicionar a la Perla Tapatía como referente en América Latina.
Desglosemos esa necesidad por las cuatro dimensiones centrales de la visión futura:
- Dimensión moderna (infraestructura y conectividad física): Se requieren entre 50,000 y 70,000 millones de pesos enfocados principalmente en vialidades, trenes y accesos estratégicos. El Plan Carretero estatal ya contempla 24,000 millones para 4,562 km de carreteras hasta 2030, mientras que proyectos como la Línea 5 de transporte público al aeropuerto, ampliaciones viales hacia el Estadio Akron y el corredor Guadalajara-Puerto Vallarta demandan recursos adicionales masivos. Esta partida es clave para detonar el nearshoring y reducir tiempos de traslado que hoy restan competitividad a la economía tapatía.
- Dimensión sostenible (agua, energía, residuos y adaptación climática): Aquí se estiman 45,000 a 60,000 millones de pesos para acciones críticas. Incluyen la expansión de plantas de tratamiento de aguas residuales (como El Ahogado), cierre y rehabilitación de rellenos sanitarios, instalación masiva de paneles solares en edificios públicos, smart grids para eficiencia energética y medidas de resiliencia ante sequías e inundaciones. El PACmetro subraya que sin esta inversión ambiciosa, la metrópoli no alcanzará reducciones significativas de emisiones ni protegerá su habitabilidad a mediano plazo.
- Dimensión inclusiva (equidad social, vivienda y participación): Entre 30,000 y 45,000 millones de pesosse necesitan para fortalecer programas de cuidados, vivienda digna en periferias, inclusión digital y reducción de brechas regionales. Aunque el presupuesto municipal ya destina cantidades importantes a política social (como los 2,900 MDP en 2026), escalar a este nivel implica extender apoyos a zonas marginadas, mejorar la habitabilidad urbana y garantizar que los beneficios del crecimiento lleguen a todos los estratos, no solo al núcleo consolidado.
- Dimensión inteligente (transformación digital y movilidad eléctrica): Finalmente, 25,000 a 35,000 millones de pesos se requieren para acelerar la adopción de tecnologías. Esto cubre gemelos digitales para gestión de servicios, expansión de sensores IoT en vialidades, ciberseguridad urbana y, especialmente, la electrificación del transporte público: el pipeline de la ciudad apunta a incorporar hasta 1,296 autobuses eléctricos para 2030 (con costos unitarios alrededor de 8-10 MDP por unidad, más infraestructura de carga). Proyectos como la renovación de flota con Volvo y alianzas con empresas tech (Oracle, IBM) ya están en marcha, pero necesitan financiamiento sostenido para llegar a escala.
Estas cifras no son caprichosas: responden a metas ambiciosas como la descarbonización parcial del transporte y la energía, la mejora de la conectividad metropolitana y la inclusión digital universal, todo alineado con la Agenda 2030, el Plan Estatal de Desarrollo y el legado esperado del Mundial FIFA 2026. Lograrlas exigirá no solo aumentar el gasto público (estatal ya proyecta 22,500 MDP en infraestructura para 2026 como base), sino diversificar fuentes: fondos federales del Plan de Inversión 2026-2030 (5.6 billones nacionales), inversión privada vía nearshoring, bonos verdes, cooperación internacional y presupuestos participativos más robustos. Con estas inversiones, Guadalajara puede brillar en su próximo aniversario.
En conclusión, al celebrar 484 años, Guadalajara encarna potencial y desafíos. Su economía vibrante, gestión mixta y recursos focalizados pavimentan el camino, pero invertir en visión futura es clave. ¡Feliz aniversario, Perla Tapatía!








