Opinión Política
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El factor Trump en la inseguridad y violencia

TRIADA

Por Jorge Jaime Hernández

El factor Donald Trump, en su primer año de regreso a la presidencia, ha convertido la lucha contra los cárteles mexicanos en una bandera política en su afán de mostrar “mano dura”, para hacer más robusta su imagen ante los electores norteamericanos, ya que busca resultados inmediatos que pueda exhibir ante su base electoral en Estados Unidos y, demostrar así que su política es la correcta.

La designación de los cárteles como organizaciones terroristas ha elevado la tensión diplomática y abierto la posibilidad de operaciones militares directas en territorio mexicano como se ha venido señalando, sin embargo, la presidenta Claudia Sheinbaum siempre ha desmentido que esto sea un hecho… pero lo que estamos viviendo, nos da indicios de lo que sucede en las altas esferas, donde se deciden las acciones macro económicas y macro políticas.

Claudia Sheinbaum ha hecho su parte en la relación diplomática y de Estado en este juego internacional, con extradiciones masivas y cooperación visible que nos hace ver hacia atrás, con el desmantelamiento de la política de abrazos y no balazos, del sexenio anterior.

El caso más simbólico fue la entrega de 37 delincuentes justo en el aniversario del gobierno de Trump, interpretado como un intento de reducir fricciones… ¿Y esto que nos muestra? Algunos lo ven como un gesto de buena voluntad de México hacia la política de Trump; pero otros critican esto como subordinación a los intereses norteamericanos, en detrimento de la soberanía nacional.

La relación Trump–Sheinbaum en 2026 es funcional, pero, frágil. Mientras el comercio ofrece un espacio de cooperación, la seguridad se ha convertido en un campo minado, donde la presión estadounidense choca con la defensa de la soberanía mexicana. Trump utiliza la narrativa del “terrorismo criminal” como herramienta electoral, y Sheinbaum responde con gestos diplomáticos que buscan contener la tensión sin ceder demasiado. El futuro de la relación dependerá de si ambos gobiernos logran equilibrar pragmatismo y firmeza en un contexto de violencia creciente y expectativas políticas cruzadas.

Hay que destacar también que la relación actual entre presidentes de México y Estados Unidos contrasta con la de sus predecesores; por ejemplo, con Enrique Peña Nieto, (2016–2018), él enfrentó a Trump en el tema del muro, con una relación marcada por la confrontación y la debilidad política interna, donde se hacía ríspida la vecindad entre países.

Por otra parte, Andrés Manuel López Obrador, (2018–2024) optó por un tono pragmático y amistoso, centrado en migración y el T-MEC, evitando choques directos.

En días recientes se han venido dando acercamientos entre los mandatarios vecinos, en el previo a la revisión del Tratado Estados Unidos, México y Canadá, recordando la importancia que tienen las amenazas comerciales del manejo de aranceles, condicionando a la colaboración del país con la política Trump y todas sus implicaciones, sobre todo de seguridad y reformas laborales; además de las netamente económicas de la balanza comercial.

Estados Unidos sigue atacando vía aranceles a los canadienses que responden a su manera y, en 2026, la relación entre Donald Trump y Canadá está marcada por tensiones comerciales en torno al T-MEC y por las amenazas arancelarias de Washington frente a los vínculos de Ottawa con China, ha advertido que impondrá aranceles del 100 % si Canadá avanza en acuerdos comerciales con China, acusando a Ottawa de querer convertirse en “puerto de descarga” de productos chinos, aunque en lo público Trump insiste en que la relación es “muy buena” gracias a la cooperación en el Mundial 2026.

El factor Trump ha tenido efectos contradictorios en las acciones contra el crimen organizado en México, por ejemplo acelerando capturas y extradiciones de dirigentes de los carteles y agrupaciones delictivas; lo que ha venido minando las actividades de estos grupos, sin embargo, recordemos que el poder no se desvanece, sino que se ejerce y al tener una fragmentación criminal, los vacíos de poder derivan en enfrentamientos más violentos, como ejemplo los estados como Jalisco, Michoacán y Tamaulipas, por citar algunos.

Y ese es un grave problema porque en los enfrentamientos por ver quién se queda como jefe de las plazas o sitios de influencia, la violencia emerge y los daños colaterales a veces son terribles.

Así que la narrativa de estigmatización de nuestro país al catalogar a México como epicentro del “terrorismo criminal”, se refuerza la percepción de inseguridad, que vemos en los diarios con peleas y violencia en los estados vecinos al nuestro. Recordemos las balaceras, asesinatos y ataques en los últimos días que provocan además la politización de la violencia.

LA POLITICA EXTERIOR DE ESTADOS UNIDOS SE ESTA EXTENDIENDO VS EL TERRORISMO

¿Qué sucede entonces? La militarización creciente y el temor de la injerencia de tropas de Estados Unidos, por aire, mar y tierra según el cambio de leyes en el vecino país del norte; que ahora sí puede hacer incursiones fuera de USA, por lo que obliga al gobierno a reaccionar a esta presión, para derivar en mayor presencia de fuerzas armadas en zonas estratégicas y mostrar que en México sí se puede contrarrestar al crimen organizado, sin necesidad de ayuda exterior.

Pero como decíamos anteriormente, la soberanía está en entredicho, pues estacooperación se percibe como imposición, alimentando discursos nacionalistas y de la oposición, politizando entonces las decisiones salpicadas de ideología, en temas de carácter económico o de seguridad.

Y lo que hemos estado viviendo como respuesta de estos grupos, que buscan readaptarse a los nuevos tiempos, es que las muestras de violencia de los cárteles han sido cada vez más osadas y espectaculares, para demostrar poder frente las acciones en su contra del gobierno local. Pensemos entonces que pasaría si se tuviera ayuda de los Estados Unidos en esta lucha contra los carteles…

El “factor Trump” en 2026 no es sólo un elemento externo: se ha convertido en un catalizador de la violencia interna en México y Jalisco, ya que es un actor muy importante por su potencial económico, social y político mundial, por lo que debemos observar muy de cerca este asunto de la inseguridad y violencia; en pláticas de vecinos que les ha tocado las balaceras o ser testigos de hechos que dan mucho a que pensar del tipo de seguridad que tenemos.

Así que sólo nos resta estar pendientes y, ver por dónde va la bola, (sobre todo ahora que tendremos el mundial de futbol en nuestro país también) y, observar cómo nuestros representantes van a solucionar de una vez por todas este embrollo, que envuelve y empantana el desarrollo de México en general y, de Jalisco en particular, al vivir con el miedo de la inseguridad que ronda por las calles de nuestra patria. ¿O no? Esa es la cuestión. Medítalo.

 

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