REFLEXIONES
Por Gonzalo Leaño Reyes
Director general
El domingo 6 de junio de 2027 se llevará a cabo una gran jornada electoral ya que habrá renovación de 17 gubernaturas y una enorme cantidad de presidencias municipales.
De esas 17 gubernaturas, doce pertenecen actualmente al partido Morena, tres al PAN, una a Movimiento Ciudadano y una más al Partido Verde. Aparentemente falta mucho tiempo, pero los meses transcurren inexorables y hasta parece que más rápido que en épocas pasadas.
De los estados donde habrá elecciones, doce son gobernados actualmente por Morena (Sonora, Baja California, Baja California Sur, Colima, Nayarit, Sinaloa, Michoacán, Zacatecas, Campeche, Guerrero, Quintana Roo y Tlaxcala); tres por el PAN (Aguascalientes, Querétaro y Chihuahua); uno por Movimiento Ciudadano (Nuevo León), y uno más por el Partido Verde (San Luis Potosí).
Aparentemente, aún falta mucho tiempo para la contienda electoral, y sin embargo ya se mueven dentro y fuera de los partidos los personajes interesados en aparecer en las boletas electorales. Recientemente se presentó un caso llamativo en San Luis Potosí, donde la esposa del gobernador actual aspiraba a aparecer en la boleta del 2017; algo similar ocurre en Zacatecas, donde el hermano del actual gobernador y hermano también del coordinador morenista en la Cámara de Diputados ha expresado su interés por aparecer en la boleta del 2017, además de que en Chihuahua algunos personajes conocidos ya levantaron la mano para apuntarse.
En algunos casos, el interés por convertirse en candidato o candidata es menos explícito, pero los interesados y quienes los apoyan trabajan a toda velocidad para convertirse en candidatos. Y eso que se trata sólo para el Gobierno estatal; imagínese usted lo que ocurre bajo el agua para quienes aspiran a las presidencias municipales, a las regidurías o a las diputaciones locales.
Esta situación, aunque puede estar justificada por el interés legítimo de los aspirantes a ingresar o permanecer en el sector público, obstaculiza la buena marcha de las comunidades y en muchos casos genera graves episodios de violencia.
No hay, por lo pronto, alternativas que eviten este deterioro social. Tenemos que soportarlo y a pesar de ello seguir adelante. Por cierto, en Jalisco habrá elecciones estatales y municipales hasta dentro de cinco años, aún falta tiempo, aprovechémoslo.



