Opinión Política
OPINIÓN

La grandeza mesoamericana más allá del mito Azteca

Por Juan Raúl Gutiérrez Zaragoza

Doctor en Derecho por la Universidad Panamericana

Doctorante en Filosofía por la Universidad Autónoma de Guadalajara

                                                 PARTE 1

Allá por el año 2010, entablaba diálogos controversiales con el Dr. Hugo Zemelman Merino (+), fundador del Instituto de Pensamiento y Cultura Latinoamericana, temas de “conquista”, “colonización” y “descolonización” redondeaban las controversias, ya para 2023, que inicié el Post.doctorado en Metodología en la Investigación Crítica en esa Casa de Estudios, -espacio en el que recupero datos, apuntes, notas y textos de aquellos ayeres- y comparto experiencias con compañeras y compañeros argentinos, chilenos, colombianos y peruanos, nos encargaron, en las primeras consignas que tuvimos en hablar respecto de la historia de formación de cada uno de nuestros países, y a la primera provocación me preguntaron acerca del pueblo azteca, lo que me llevó a pedir una prórroga para hablar con propiedad del origen indígena de nuestro país.

Aviso que todavía no doy la respuesta, estoy a punto de hacerlo, quizá un par de años más, me faltan varias lecturas por hacer, por lo pronto amable lector, ofrezco un extracto (apretado), de lo que pretende ser una devolución a aquella provocación,  con fundamento, no solo con lo que he “oído”, con lo que “creo” o con la imagen comercial que han dotado a público poco avezado en la profundidad de la historia, seguro a usted ya le vino a la memoria alguno de esos “sabios” de las redes sociales, que creen que su opinión (sin ninguna base académica confrontada, obvio) es ley, y quizá si lo sea en el ámbito en el que se desenvuelven y conviven,  rodeados de espejos, en mundos imaginarios donde, como dice el dicho “el tuerto es rey” y el azteca es solo víctima y no victimario también.

Hablar del origen de la grandeza indígena de lo que ahora conocemos como México, únicamente a través de los llamados “aztecas”, es una distorsión profunda del pasado. La historia de Mesoamérica no comienza ni culmina con los mexicas: ellos representan apenas el último capítulo de un proceso civilizatorio que se extendió por más de dos mil años antes de su llegada al poder. Sin embargo, por razones comerciales, (des)educativas y mediáticas, la palabra “azteca” se ha convertido en un atajo simplificador que reduce la complejidad mesoamericana a un solo pueblo tardío, eclipsando a civilizaciones mucho más antiguas, extensas y determinantes.

Me propongo desmontar ese mito azteca que domina el imaginario popular y recuperar la verdadera amplitud de la historia mesoamericana. Desde los olmecas hasta los purépechas, pasando por teotihuacanos, zapotecos, mayas, toltecas, mixtecos y huastecos, la región fue escenario de una diversidad cultural, científica, arquitectónica y espiritual que no puede ser comprendida si se mira únicamente a través del prisma mexica. Distinguir esta pluralidad no es un ejercicio de corrección histórica, es una condición necesaria para entender la profundidad real de las civilizaciones originarias que antecedieron a México como Estado‑nación. Veamos:

  1. Los olmecas (1400–400 a.C.)

Costa del Golfo (Veracruz y Tabasco)

Constituyen uno de los primeros núcleos civilizatorios de Mesoamérica, sus centros ceremoniales -San Lorenzo, La Venta- muestran planificación urbana, iconografía religiosa compleja y esculturas monumentales como las cabezas colosales, influyeron por toda Mesoamérica, aportando elementos rituales, simbólicos y tecnológicos que serían retomados por culturas posteriores.

El esplendor urbano temprano (400 a.C. – 900 d.C.)

  1. Cuicuilco (800 a.C.–150 d.C.)

Valle de México

Fue uno de los primeros grandes centros urbanos del altiplano. De su autoría son la pirámide circular y la organización social temprana, influyeron en la configuración de todo el Valle de México, destruido por la erupción del Xitle abrió el camino para el ascenso de Teotihuacan.

 

  1. Teotihuacan (100 a.C.–550 d.C.)

Valle de México

Pueblo habitante: población multiétnica del altiplano central, con barrios zapotecos, mayas, michoacanos y otros grupos.

Sin duda una de las ciudades más grandes del mundo antiguo, el trazo urbano -la Calzada de los Muertos, las pirámides del Sol y la Luna, el Templo de la Serpiente Emplumada— revela una relación estrecha entre arquitectura, astronomía y poder político. Influencia extendida por toda Mesoamérica, se convirtió en modelo de ciudad sagrada y Estado teocrático‑militar.

 

  1. Los zapotecos (500 a.C.–900 d.C.)

Valles Centrales de Oaxaca

Monte Albán fue uno de los primeros Estados centralizados de Mesoamérica, desarrollaron escritura glífica, calendarios propios y una tradición artística y funeraria de larga duración. Presencia cultural vigente.

 

  1. Los mayas (2000 a.C.–1521 d.C., apogeo 250–900 d.C.)

Chiapas, Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Guatemala y Belice

Desarrollaron una de las tradiciones intelectuales más complejas del mundo pre-moderno: escritura jeroglífica, matemáticas avanzadas, astronomía precisa y ciudades‑Estado como Tikal, Palenque o Calakmul. Amplio legado filosófico y lingüístico, totalmente vigente.

El periodo posclásico temprano (900–1200 d.C.)

  1. Los toltecas (900–1150 d.C.)

Tula, Hidalgo

Consolidaron una tradición militar y artística influyente en todo el altiplano. La figura de Quetzalcóatl, presente desde épocas tempranas en Teotihuacan, adquirió aquí un papel central como símbolo de conocimiento, fertilidad y orden cósmico. Su prestigio fue tan grande que los mexicas se auto proclamaron herederos de su linaje.

 

  1. Los mixtecos (900–1521 d.C.)

Oaxaca, Puebla, Guerrero

Elaboraron códices históricos de gran calidad y orfebrería excepcional. Construyeron Estados complejos y redes dinásticas.

 

  1. Los huastecos (1000 a.C.–1521 d.C.)

Veracruz, San Luis Potosí, Tamaulipas

Tuvieron una escultura distintiva a sus ancestros, ricos en tradiciones musicales y rituales antiguas. Una de sus principales características fue que la lengua maya que ejercieron estuvo separada tempranamente del tronco original.

 

  1. Los purépechas o tarascos (1200–1521 d.C.)

Michoacán

Se vivió en un Estado totalmente centralizado con una organización militar eficiente y sempiterno rival de los mexicas.

Se distinguieron por lo avanzado de su metalurgia, sobre todo cobre y bronce.

 

  1. Los mexicas: un imperio tardío y sobrerrepresentado (1325–1521 d.C.)

Los mexicas fundaron Tenochtitlan en 1325 y consolidaron su imperio hacia 1521. Su dominio duró menos de un siglo antes de la “conquista”, pero su imagen ha sido sobredimensionada por razones políticas, anti-educativas y comerciales.

(Continuará…)  

 

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