Opinión Política
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La tarifa del transporte público: necesaria y dolorosa

TRIADA

Por Jorge Jaime Hernández

El servicio más caro que existe es aquel que no hay, o no se puede dar; imagínese por un momento que por alguna situación no hubiera camiones del transporte público, de ninguna clase, por la falta de unidades, choferes o simplemente por falta de concesión o autorización del gobierno… ¿Cómo nos podríamos transportar sin contar con un vehículo propio? Habría que organizarse en autos particulares, pagar taxis o usar los mototaxis tan peligrosos con su respectivo costo; muy caro, ¿verdad?

Recordamos que hace muchos años, los sindicatos recurrían a los paros de camiones que congelaban toda la zona metropolitana y con esas acciones la molestia de la gente por no tener el servicio, rápido provocaba acuerdos, para que se dieran estos ajustes; muchas veces necesarios para poder ofrecer el servicio y salir adelante, casi siempre tomando en cuenta los aumentos de insumos como el diésel, aceites, mantenimiento, la administración y salarios de los trabajadores, que en ese tiempo la mayoría era dueño de sus unidades y concesiones, la llamada era del HOMBRE CAMION.

Ahora en Jalisco estamos viviendo cosas diferentes, existe un acuerdo de paz laboral y los sindicatos acuerdan, dialogan de manera congruente con la realidad que tenemos, estableciendo una TRIADA entre gobierno, empresas transportistas y sindicatos de conductores, en la búsqueda de la mejor manera en que se pueden ir acomodando las cosas para lograr presentar políticas públicas que puedan solucionar una problemática como la que vivimos, un incremento de tarifa, también con un aumento de subsidio.

En los primeros años del siglo XXI, los usuarios del transporte público en Jalisco pagaban apenas cuatro pesos por viaje. Durante el sexenio de Emilio González Márquez, la tarifa se mantuvo relativamente estable, aunque en 2008 se dio un incremento importante que la llevó a cinco pesos, generando las primeras protestas significativas de estudiantes de la Universidad de Guadalajara y organizaciones sociales.

Con la llegada de Aristóteles Sandoval en 2013, la tarifa subió a seis pesos, y un año después, en 2014, se autorizó un nuevo aumento que la fijó en siete; este ajuste estuvo acompañado de promesas de modernización del sistema, aunque la percepción ciudadana fue que las mejoras no llegaron en la medida esperada. Durante los siguientes años, hasta 2017, la tarifa permaneció en siete pesos, pese a la presión inflacionaria y las demandas de los transportistas.

El cambio más fuerte ocurrió en 2019, ya bajo el gobierno de Enrique Alfaro. Ese año, el Comité Técnico Tarifario autorizó la tarifa de 9.50 pesos, que se convirtió en la nueva referencia para los usuarios. Sin embargo, a partir de 2020 y durante todo el sexenio, el gobierno decidió mantener congelada la tarifa social en 9.50, subsidiando la diferencia con respecto a la tarifa técnica, que era más alta. Este subsidio se convirtió en un símbolo de estabilidad y en un compromiso político para proteger la economía familiar.

El 26 de diciembre del año pasado se anunció la decisión y finalmente, como sabemos, se aplicará a partir del  1 de abril de 2026, la tarifa se ajustó a quedar en 14 pesos, con subsidio del gobierno de 3 pesos, marcando el fin del ciclo de los 9.50, que había durado más de siete años, sin incremento. A todas luces financiando estos años una parte el gobierno y la otra, los transportistas, a fin de apoyar la economía de las familias de Jalisco.

A nadie nos gustan los aumentos de precios y menos en este renglón tan sensible en la economía de los trabajadores, pero existen muchas razones de peso que impulsan al ejecutivo jalisciense a tomar el toro por los cuernos y aceptar los argumentos planteados por los prestadores de servicios y los sindicatos como una necesidad dolorosa, para continuar con el servicio.

Estas acciones han provocado una serie de posturas que mezclan el dicho sencillo y fácil de aceptar que es un golpe al bolsillo del trabajador… y sí es verdad, porque los salarios de muchos se verán mermados ante este gasto diario, que en realidad será de 1.50 por pasaje, si utiliza la tarjeta única, como le llama el gobierno de Pablo Lemus, para poder aplicar el subsidio; de tal manera que en datos duros, el incremento al pasaje sencillo es de 13.64 por ciento y, claro está, que mientras más necesidad se tenga de transporte más se gastará.

Sin embargo, como dije al principio, si no se da este incremento… el gobierno no está en posibilidades de tomar el control y ofrecer el servicio de transporte público general… y menos con esos costos.

Esta realidad económica, a muchos políticos, sobre todo con intereses partidistas distintos al gobierno, la han aprovechado para hacer ruido político y avivar un fuego que puede quemar muchos acuerdos que solucionan el problema, de alguna manera, con el menor costo para todos.

Se tienen 1200 camiones parados, principalmente en reparación, sin conductores o por falta de ingreso de las empresas, señaló
Juan Huerta líder de la CTM en Jalisco y miembro del Comité Técnico Tarifario.

LO QUE SE DICE EN CONTRA DEL AUMENTO A LA TARIFA

Las principales causas de que no se acepte este incremento de manera pacífica y tersa se resume prácticamente en los bajos sueldos de muchas personas, que no les alcanzará para cubrir la tarifa mencionada, sin embargo, nuestra realidad nos marca que cada persona debe ser responsable por ganar lo suficiente para sacar adelante a su familia y, en este rubro, con la actual política asistencial del gobierno federal, quisiera mucha gente que el gobierno se hiciera cargo del pago… ¿Qué tal?, no habría dinero que alcance para esto.

La verdad es que, si viviéramos un sistema real de libre competencia y libre mercado, la tarifa debería ser la que una vez sumados los incrementos de los insumos, costos y gastos de la operación diera la tarifa técnica, pero Enrique Alfaro para apoyar a la gente que menos gana, se sacó de la manga esa TARIFA SOCIAL, donde su gobierno le puso un porcentaje de subsidio y mantuvo el costo de 9.50 pesos, brincando su decisión al siguiente sexenio, o sea, a Pablo Lemus Navarro que por todas las circunstancias que nos ha tocado vivir, tiene que tomar esta valiente decisión, que obviamente lo pone en el ojo del huracán, con una medida dolorosa… ¡Pero NECESARIA para evitar la parálisis del transporte público!

Otro fuerte argumento, que casi todos mencionan es “el pésimo servicio que no justifica un incremento”, sin embargo, al investigar a que se refieren con mal servicio, el 85 % de las personas lo atribuye a la falta de camiones, y mucho espacio de tiempo que tardan en pasar, los demás hablan de mal servicio porque van muy llenos los camiones.

Pero eso es precisamente lo que ha ocasionado la falta de una tarifa competitiva, que permita tener un buen sueldo a los conductores; o tener camiones que puedan dar abasto en horas pico y puedan promediar el costo de tener rutas que van vacías en horas valle, es decir cuando no hay muchos usuarios, de tal suerte que los camiones que hay deben ir con mayor cantidad de personas autorizadas, para hacer este promedio y dar el servicio continuo.

Parece que algunos comunicadores se van con la fácil, sin investigar y hablan de que los transportistas hacen su “agosto” y se quejan sin razón de los aumentos… Sin saber las altas deudas que tienen hoy las empresas, que batallan para salir con números negros y que vienen arrastrando desde hace tiempo muchos problemas para estar a flote económicamente hablando.

Y solo hay que recordar lo que teníamos antes del sexenio de Alfaro, con muertes diarias acreditadas a las corretizas que los hombres camión les exigían a los choferes por la lucha encarnizada del pasaje, con rutas congestionadas, dándose un cambio a la ruta empresa; para que los choferes tuvieran sueldo base, sin necesidad de estar cobrando y peleando la ruta. Unidades sucias, rayadas, con asientos rotos y mal pintadas en el exterior… no se nos debe olvidar que el tren ligero y el macrobús y unidades nuevas de camiones nos dieron respiro a esa problemática, pero eso no es gratis… alguien debe pagarlo.

Ahora las encuestas nos marcan buenos resultados con un transporte limpio y rápido en macro y tren, así que exigimos un servicio de primera línea, pero pagando migajas… incongruencia, pero es lo que nos toca vivir y estamos acostumbrados al paternalismo del gobierno.

 

LO QUE DICEN PORQUE SE APROBO EL AUMENTO

El Gobernador Pablo Lemus anunció una bolsa de mil 200 millones de pesos para 2026, que irán directo al usuario, a través de la Tarjeta Única Al Estilo Jalisco. Se prevé que en abril de 2026 se habrán distribuido 1.5 millones de Tarjetas Únicas, con una proyección de 3 millones durante todo el año. La tarjeta no tiene ningún costo y se obtendrá mediante un registro previo en http://tarjetaunica.jalisco.gob.mx/

Este ajuste será el único en todo el actual sexenio. Declaración muy importante.

El porcentaje de incremento se establece a partir los tres indicadores públicos nacionales: el incremento en el costo del combustible, los insumos empleados y el incremento a los salarios mínimos de los operadores, según la comisión técnica tarifaria.

Las tarjetas de “Mi Pasaje” con apoyos del 50 y del 100 por ciento tendrán vigencia hasta su fecha de vencimiento.

Este incremento a la tarifa del transporte público estará acompañado de compromisos claros para mejorar la calidad del servicio, la modernización de las unidades y la eficiencia del sistema al tener liquidez las empresas para invertir en esos cambios. Lógico, ¿No?

Se dijo también que aún con este ajuste, Jalisco mantiene una de las tarifas de transporte público más bajas del país, por debajo de entidades como Tijuana o Nuevo León, lo que refleja una política responsable y sensible a las necesidades de las y los usuarios.

JUAN HUERTA PERES DE LA CTM ACLARA CONCEPTOS

El líder de la CTM Jalisco, Juan Huerta Peres ha venido dando información al respecto, ya que es miembro del Comité Técnico Tarifario, conformado con derecho a voz y voto por representantes de CTM, CROC, Transportistas, Observatorio Ciudadano de Movilidad y Transporte, la Universidad de Guadalajara y el COINCYDES (Consejo Consultivo para la Innovación, Crecimiento y Desarrollo Sustentable). Con derecho a voz: Secretaría del Transporte, Comité de Transparencia, Contraloría del Estado, Federación de Estudiantes Universitarios, (FEU de la UdeG) y, aquí se aprobó por cuatro a favor y dos en contra la nueva tarifa técnica.

Un dato demoledor que aportó el líder cetemista es que ahora se tienen mil doscientos camiones parados, principalmente en reparación, sin conductores o por falta de ingreso de las empresas y sólo existen 3700 unidades operando, para toda el área metropolitana; según informó también, existe un déficit de dos mil choferes, a pesar de que se tiene la quinta generación de mujeres que manejan en el transporte público y suman 239.

Para darnos una idea de los costos y gastos, se maneja el 26 % del ingreso para nóminas y prestaciones para los choferes, con sueldo entre 15 y 17 mil pesos según la ruta y prestaciones de ley como el IMSS, Infonavit, prima vacacional, aguinaldo, vacaciones, reparto de utilidades, en fin, toda la carga fiscal.

Por otra parte, recordó que ya una vez el gobierno del estado quiso manejar su propia línea de camiones, llamada Servicios y Transportes… pero fracasó ante la manera en que se debe operar una empresa de transporte, se supone que el objetivo del gobierno no es el tener utilidades, pero… hay que comprar y mantener las unidades, combustibles, aceites, llantas y salarios, prestaciones. Fue más problema que solución esa aventura que no germinó, dejando grandes deudas y litigios de trabajadores.

Por otra parte, recordando su función social, señaló que el gobierno del estado estará subsidiando, al igual que los transportistas y se ofrecerán descuentos a los estudiantes (5 pesos), maestros, adultos mayores, discapacitados y a los buscadores de parientes desaparecidos del 50 %. Mientras que serán gratis los viajes para los niños menores de 5 años, policías viales y los de seguridad pública.

Ahora la suerte está echada y los diputados están pidiendo un referéndum para “decidir si se acepta o no la tarifa”, Me pregunto, ¿Cómo pueden solicitar eso? No es un caso de elecciones para aceptar o no, algo que se consume o se usa y no depende sólo del gobierno. No cabe duda, cuando hay río revuelto… ganancia de pescadores. Así que veremos hasta donde estira la liga… Esa es la cuestión, o tú… ¿Qué opinas? Medítalo.

 

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