Opinión Política
OPINIÓN

La Metropoli, Cambio de Fondo

Nota del Editor

Por Alfonso Gómez Godínez

alfonsogogo6@gmail.com

Las tormentas recientes han colapsado vialidades. Sus consecuentes inundaciones afloran añejos problemas no resueltos. Cada año aparecen las alertas sobre los mismos sitios de riesgo (pasos a desnivel) a la vez que, debido a la expansión urbana, se agregan nuevas calles, avenidas y colonias vulnerables a las precipitaciones pluviales.  A menos de un año de los juegos de la FIFA, algunas voces expresan preocupaciones en torno la problemática de logística y traslado a la sede mundialista en medio de un eventual gran aguacero. Paradójicamente, hace semanas nos ahogábamos, pero en el calor y la sequía.

Mientras la naturaleza se ha mostrado generosa con las lluvias, nosotros tenemos severos problemas. Carecemos de planes para poderlas aprovechar; observamos pasivamente esos ríos callejeros donde el agua corre sucia y contaminada hacia los insuficientes y tapados drenajes. Las personas afrontan riesgos en su integridad y patrimonio. Junto a las tormentas, decenas de colonias de la Área Metropolitana de Guadalajara son afectadas por recurrentes recortes en el suministro de agua potable a los hogares, dejando sin el vital liquido a miles de personas a la par de que se suministra agua de mala calidad, de un color que avisa del peligro de su uso. En la misma fotografía de la urbe se encuentran los asentamientos irregulares que carecen de agua potable y se recrean escenas de exclusión, pobreza y enfermedad.

Con dicho panorama, no podía ser de otra manera, nuestro organismo operador de agua SIAPA desnuda sus carencias, las de ayer y las de hoy, y se convierte en el centro de la crítica alimentada por el reciente incremento a la tarifa y los excesos en su nómina. El aumento a la tarifa del SIAPA ha generado una avalancha reprobatoria en la opinión pública y en la ciudadanía al haberse evidenciado rezagos, deficiencias y observaciones del órgano auditor. ¡SIAPA no merece la nueva tarifa!; ¡SIAPA debe mejorar!; ¡la tarifa es un atentado al bolsillo del ciudadano!; son algunos de los sentimientos que se expresan en el cotidiano social.

Los reclamos se sustentan en el enojo y la frustración. Sin embargo, estamos convencidos de que enfrentamos un escenario donde SIAPA es parte de un problema más complejo. Es necesario ubicar al SIAPA en su justa dimensión como parte de un problema sistémico, el SIAPA es parte de un todo. Lo que necesitamos es un replanteamiento a fondo de la planeación y la gestión metropolitana, las razones están a la vista.

 

LA CAÓTICA EXPANSIÓN URBANA

A mediados del siglo pasado, las ciudades, como la capital jalisciense, se convirtieron en sinónimo de progreso, de oportunidad para una mejor calidad de vida, concentrando los frutos del modelo económico de industrialización. Con los años, la ciudad creció dando pasó a la conformación de un área metropolitana cada vez más extensa, más poblada y más desigual.

La velocidad del desarrollo de la ciudad, desbordó los límites municipales, la extensión territorial y sus problemas fueron siendo mayores a la capacidad de respuesta de la autoridad. Respuestas reactivas y de corto plazo con presiones presupuestales, generaron déficits en la infraestructura urbana, en la cobertura y calidad de sus servicios. Hablamos no solo de agua, sino también de vialidades y transporte, de recolección de basura, entre otros servicios.

La extensión del espacio urbano como modelo de planeación fueron consecuencias de la modernidad y de la atracción que irradiaba la metrópoli. Hoy, la extensión horizontal muestra sus límites. Cantidades enormes de recursos se han destinado a conectar mayores distancias, el auto ha impuesto su lógica y exigencias estrangulando la movilidad de las personas. Es necesario revalorar las alternativas de la redensificación urbana. Existen experiencias mundiales que nos pueden ayudar a partir de las acciones tomadas y sus resultados.

 

REPENSAR LA METRÓPOLI Y EL IMEPLAN

La metrópoli se extiende sobre los cuatro puntos cardinales generando una mancha urbana que hoy se revierte sobre la calidad de vida de todos. La distancia se amplía, con más tráfico, más tiempo dedicado al transporte, más congestionamientos, estrés y accidentes. Más necesidad de agua, más calles, más basura, más externalidades, más presupuesto, un ciclo recurrente.   Es el momento de poner en el centro de la agenda al IMEPLAN, conceptualizar su enorme relevancia para el futuro de la metrópoli, dotarla de más instrumentos jurídicos, fortaleza técnica y apoyo económico para el cumplimiento de sus tareas y perfilar al IMEPLAN como eje clave de una nueva planeación y gobernanza metropolitana.

DAR VALOR REAL A LOS BIENES PÚBLICOS

En economía nada es gratis, todo lo que se suministre de manera gratuita y/o con tarifas subsidiadas, alguien lo tiene que pagar; al final lo paga la sociedad por medio de sus impuestos. De mucho tiempo atrás hemos asumido que los bienes públicos (agua, aire puro, espacios limpios, áreas verdes) son infinitos, abundantes y su costo de recuperación es bajo o nulo. Como usuarios nos acostumbramos a una transitoria comodidad económica en su adquisición y uso y el gobierno paternalista resolvía a su manera. La racionalidad económica pasó al último lugar en la generación y disposición de los bienes públicos, las consecuencias saltan a la vista. Hoy los bienes públicos son cada vez más escasos. En el asunto del agua caminamos hacia una crisis hídrica agudizada por el cambio climático. Las áreas verdes ceden terreno, es recurrente la perdida de la calidad del aire y el manejo de los residuos sólidos es un dolor de cabeza. Hasta el espacio del peatón cada vez es más estrecho ante las exigencias de movilidad del auto y sus caprichos. No se trata de imponer precios de mercado a bienes que como el agua que constituye un derecho humano, sino de una toma de conciencia que favorezca la racionalidad en el disfrute de los bienes públicos, se contribuya a su cuidado, regeneración y se favorezcan cambios conductuales en los usuarios para el ahorro, el reciclaje y el consumo responsable.

 

SUSTENTABILIDAD PRESUPUESTARIA

Urge romper con los cuellos de botella presupuestales que limitan la obra pública para nueva infraestructura y su correspondiente mantenimiento. Sí no se invierte en infraestructura (caso SIAPA) los problemas que aquejan a nuestra metrópoli se agravarán. Las fotos, los recorridos, las buenas intenciones no sirven para nada. Se ocupan recursos y muchos. Tampoco resuelve de fondo la necesidad de recursos el pedirlos a la ventanilla siguiente, del municipio al gobierno estatal, luego a los Congresos y al gobierno federal. No resuelve porque la cobija es corta y no alcanza. Se insiste que el impuesto predial ha sido subutilizado como fuente de ingresos para los municipios y en su capacidad de potenciar la obra pública por medio del incremento de la plusvalía que genera la introducción de infraestructura y servicios.

 

CIUDADANA Y OPINIÓN DE EXPERTOS

La complejidad que implica la planeación y gestión metropolitana requiere abrir espacios de participación y corresponsabilidad ciudadana y de opinión de los expertos, pasar del membrete de muchas organizaciones a la sustancia de las necesarias y abrirnos a la intervención de la técnica. Se necesita del ciudadano y del experto para romper inercias, cuellos de botella e intereses que limitan o distorsionan un sano desarrollo metropolitano generando legitimidad y creación de mayorías. Una gobernanza fincada en el capital social y el conocimiento. Participación social, consejos comunitarios, asociaciones vecinales, innovadores esquemas de gobernanza para alinear políticas públicas pertinentes con la participación y la pericia.

 

RECOMPONER LO BÁSICO

Requerimos recomponer lo básico (agua, movilidad y manejo de desechos) para proyectar el futuro de una ciudad inclusiva, innovadora y sostenible. Una planeación y gestión metropolitana que no postergue, no se mida por exigencias electorales o vaya a patear el bote para los que siguen. Una agenda metropolitana que como dicen los expertos defina nuestro futuro común, “resolviendo las necesidades del presente sin comprometer las capacidades de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades” (Comisión Brundtland de las Naciones Unidas).

 

Post relacionados

¿Veremos a dos mujeres disputar la presidencia?

Opinión Política

¿Qué sigue después de ayer?

Opinión Política

El fondo y la forma

Opinión Política

Dejar un comentario