Opinión Política
ANÁLISIS

Jalisco, el Oasis Económico en un México de bajo Dinamismo

Balance 2025 y Horizontes para 2026

 

Por Eduardo Gómez de la O

Presidente de la Asociación

Mexicana de Gasto Público AC

En un año marcado por la desaceleración nacional, con un Producto Interno Bruto (PIB) mexicano que apenas avanzó en torno al 0.4-1.2% en diferentes trimestres, según datos del INEGI, Jalisco emergió como un bastión de resiliencia. La entidad tapatía cerró 2025 consolidada como la cuarta economía del país, aportando aproximadamente el 7.5% del PIB nacional, solo por detrás de la Ciudad de México, el Estado de México y Nuevo León. Este desempeño no fue casual: mientras el país enfrentaba contracciones trimestrales y un entorno global de incertidumbre, Jalisco mantuvo un crecimiento moderado estimado en 1.1%, impulsado por su diversificación sectorial, la atracción de inversión extranjera y una generación de empleo que superó con creces el promedio nacional.

El año 2025 pintó un retrato de estabilidad en medio de la tormenta. Guadalajara y su área metropolitana siguieron atrayendo empresas de alta tecnología y manufactura avanzada, mientras que el turismo y la agroindustria actuaron como amortiguadores. Sin embargo, no todo fue color de rosa: la informalidad laboral persistió como un desafío estructural, y factores externos como la inflación controlada pero persistente y la incertidumbre por la revisión del T-MEC presionaron los márgenes, aun así, Jalisco demostró por qué se le llama «oasis económico»: generó 48,058 empleos formales entre enero y noviembre (duplicando el promedio nacional), captó alrededor de 902-933 millones de dólares en Inversión Extranjera Directa (IED) y lideró exportaciones no fronterizas con 18,706 millones de dólares.

 

El PIB: Crecimiento moderado en un contexto nacional adverso

El Producto Interno Bruto estatal creció un estimado 1.1% anual en 2025, según proyecciones de la Cámara de Comercio de Guadalajara y análisis basados en el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) del INEGI. Aunque modesto comparado con años previos a la pandemia, este avance superó el dinamismo nacional, que en trimestres como el tercero registró incluso contracciones. Jalisco mantuvo su aporte del 7.5% al PIB mexicano, posicionándose como motor regional del occidente.

¿Qué impulsó este crecimiento? Principalmente el sector manufacturero, que concentró el 76-80% de la IED y vio avances en electrónica, autopartes y agroindustria. El nearshoring siguió jugando un rol clave: empresas de Estados Unidos, Alemania y Países Bajos reinvirtieron utilidades y lanzaron nuevas plantas, capitalizando la integración de Jalisco a cadenas globales de valor. Además, el liderazgo agroalimentario (con productos como tequila, berries y aguacate) sostuvo exportaciones récord.

No obstante, el terciario (comercio y servicios) mostró estancamiento en algunos trimestres, afectado por ajustes en el consumo familiar y una inflación que cerró en torno al 3.8-3.9%. La economía informal creció 2.7% en el primer semestre, compensando la debilidad formal y destacando la brecha estructural.

 

Empleo: Fortaleza en formalidad pese a retos

Uno de los logros más destacados de 2025 fue el mercado laboral. Jalisco generó 48,058 puestos formales registrados ante el IMSS hasta noviembre, posicionándose como segundo lugar nacional en creación de empleo. La entidad superó los 2 millones de trabajadores afiliados, con una tasa de desempleo baja de 2.5% (por debajo del 2.9% nacional), en momentos pico, como enero, se crearon más de 10,000 plazas en un solo mes.

Los sectores manufacturero y de servicios impulsaron esta dinámica, beneficiados por la paz laboral y programas estatales de vinculación, sin embargo, la informalidad cerró en 46.9%, menor que el 55.4% nacional pero aún elevada, reflejando que casi la mitad de la fuerza laboral opera sin seguridad social, esto representa un reto: mientras el empleo formal creció, la informalidad actuó como válvula de escape ante el bajo dinamismo general.

 

Inversión: Repunte en IED pese a fluctuaciones

La Inversión Extranjera Directa fue un pilar de resiliencia. Jalisco captó entre 902 y 933 millones de dólares acumulados (datos hasta el tercer trimestre y semestre), con un repunte notable en nuevas inversiones (+435% en el primer semestre respecto a 2024). Aunque descendió posiciones nacionales en algunos trimestres (llegando a octavo lugar), el enfoque en manufacturas (76%) y agroindustria sostuvo el flujo. Principales orígenes: EE.UU., Alemania y Países Bajos.

Factores contribuyentes incluyeron estrategias estatales como mejora regulatoria, incentivos fiscales y parques industriales. Proyectos como el Parque Estatal de Diseño de Semiconductores posicionaron a Jalisco como hub de innovación, sin embargo, ajustes en cuentas entre compañías y competencia inter-estatal generaron fluctuaciones.

Factores que moldearon el desempeño de 2025

El éxito relativo de Jalisco se explicó por una combinación de fortalezas internas y externas. El nearshoring atrajo reinversiones en alta tecnología; la diversificación evitó dependencia excesiva de un sector; y políticas estatales (como la Agenda de Reactivación Económica) fomentaron encadenamiento de PyMEs con multinacionales.

Externamente, la estabilidad macroeconómica (inflación controlada, tipo de cambio estable) ayudó, pero desafíos como la desaceleración global y tensiones comerciales presionaron. Internamente, la paz laboral y eventos en Expo Guadalajara sostuvieron servicios.

 

Retos persistentes

No todo fue positivo. La informalidad (46.9%) limita recaudación fiscal y productividad. La inseguridad, aunque no cuantificada en impactos directos masivos, eleva costos operativos y disuade algunas inversiones, la mejora regulatoria pendiente genera trámites lentos, y el déficit de talento calificado en TI e ingenierías (pese a 80,000 graduados proyectados para 2030) frena expansión, además, vulnerabilidades climáticas afectan agricultura, y competencia con estados como Nuevo León intensifica la pelea por IED.

 

Oportunidades y prospectiva para 2026: Un repunte impulsado por el Mundial

Mirando hacia 2026, las proyecciones son optimistas. Expertos de la Cámara de Comercio y el Consejo de Cámaras Industriales prevén un crecimiento del PIB estatal de 1.6%, superior al nacional estimado en 1.2-1.5%. El empleo formal podría alcanzar 60,000 nuevos puestos, duplicando los de 2025.

El gran catalizador: el Mundial FIFA 2026, con Guadalajara como sede. Se espera un boom turístico con crecimiento del 15-20% en visitantes y derrama, impulsando servicios, hotelería y logística, eventos complementarios (como congresos internacionales) y nueva conectividad aérea potenciarán esto, el nearshoring continuará, con foco en semiconductores y manufactura avanzada.

Oportunidades incluyen descentralización turística hacia Pueblos Mágicos, sustitución de importaciones agro y encadenamiento productivo. Retos persisten: revisión del T-MEC podría traer aranceles; informalidad e inseguridad requieren acciones urgentes; y presión fiscal nacional podría limitar incentivos.

En resumen, 2025 consolidó a Jalisco como resiliente «oasis» en un México cauteloso. Con bases sólidas y el Mundial como palanca, 2026 promete dinamismo mayor, siempre que se aborden retos estructurales con políticas audaces.

 

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