Opinión Política
REPORTAJE

El shock energético amenaza empleos, inversión y el progreso

JALISCO EN LA LÍNEA DE FUEGO

 

Por Eduardo Gómez de la O

Presidente de la Asociación Mexicana de Gasto Público AC

En las arenas ardientes del Medio Oriente, donde la historia se escribe con fuego y misiles, el conflicto armado en Irán ha entrado en su decimocuarto día sin un horizonte claro de resolución. Todo comenzó el 28 de febrero de 2026, cuando aviones estadounidenses e israelíes irrumpieron en el espacio aéreo iraní con una precisión quirúrgica que dejó al mundo sin aliento: instalaciones nucleares en Natanz y Fordow fueron alcanzadas, y el Líder Supremo Ali Khamenei, figura emblemática del régimen teocrático durante más de tres décadas, perdió la vida en el ataque, Teherán respondió con una lluvia de más de 150 misiles dirigidos hacia bases estadounidenses en el Golfo Pérsico y ciudades israelíes como Tel Aviv y Jerusalén, causando daños civiles y militares que han elevado la tensión a niveles no vistos desde la Guerra del Golfo de 1991.

Al 13 de marzo de 2026, el Estrecho de Ormuz (esa estrecha garganta por la que transita el 20% del petróleo mundial y una porción sustancial del gas natural licuado) permanece cerrado o bajo amenaza constante por la Guardia Revolucionaria Islámica, que ha declarado que no buscará un cese al fuego y que será Irán quien decida cuándo termina la contienda, el presidente Donald Trump, desde Washington, ha insinuado que la campaña “podría terminar muy pronto”, mientras su secretario de Defensa Pete Hegseth habla de un “día más intenso” de operaciones, Irán, bajo liderazgo interino de Mohammad Mokhber, mantiene su postura de resistencia, con ataques que han degradado parcialmente su capacidad misilística pero no su voluntad de retaliación.  Este drama geopolítico, que combina ciberataques, bloqueos marítimos y vacíos de poder interno, ha transformado un conflicto regional en un terremoto económico global cuyas ondas ya llegan a las costas mexicanas.

Conflicto enciende la desestabilización económica

Los efectos económicos a escala planetaria son inmediatos y profundos. El cierre efectivo de Ormuz ha disparado los precios del petróleo: el Brent, que cotizaba en torno a 73 dólares por barril antes de la escalada, alcanzó picos intradía de 119 dólares en los primeros días.

Para estabilizarse luego en 88-91 dólares al 13 de marzo, en una volatilidad que refleja tanto el miedo inicial como las esperanzas de desescalada, el West Texas Intermediate ha seguido un camino similar, y el gas natural europeo ha subido entre 10% y 20% ;esta prima de riesgo geopolítico ha inyectado entre 0.5% y 1% adicional a la inflación global, según estimaciones de Goldman Sachs y Bloomberg Economics, con escenarios peores que proyectan el Brent en 100-108 dólares si el bloqueo se prolonga más de dos meses; las bolsas mundiales han vivido un vaivén dramático: el S&P 500 cayó inicialmente 1.5% intradía pero se recuperó para cerrar casi plano, el Dow Jones descendió 0.15% y el Nasdaq un 1.9% en futuros, mientras que en Europa el FTSE 100 perdió más del 1% y los emergentes (MSCI) se desplomaron 1.8%.

 

En México, este terremoto lejano se siente con una mezcla de oportunidad y vulnerabilidad.

Como exportador neto de crudo, el país ha visto un impulso inicial en los ingresos de Pemex: la Mezcla Mexicana de Exportación subió 6.36% en los primeros días, generando un respiro fiscal que compensa parte de la deuda de la paraestatal, sin embargo, México importa el 70% de su gasolina y diésel de la Costa del Golfo estadounidense, por lo que los costos refinados se elevan y amenazan con un “gasolinazo” que la presidenta Claudia Sheinbaum busca evitar mediante ajustes al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). La inflación nacional, que cerraba 2025 en niveles controlados, podría sumar 0.5-0.7 puntos adicionales por el traslado de costos energéticos y logísticos al transporte y los alimentos ;el Producto Interno Bruto mexicano, proyectado en 1.6% de crecimiento para 2026 antes del conflicto, podría perder entre 0.3% y 0.5% si el shock se prolonga, afectando principalmente el consumo privado y las exportaciones manufactureras a la vez  el peso ha resistido en torno a 19-20 por dólar gracias a remesas récord y el nearshoring, pero la Bolsa Mexicana de Valores experimentó volatilidad inicial del 1-2%, con recuperación en sectores energéticos y mineros.

El turismo y la aviación enfrentan tarifas más altas por turbosina, mientras que la agricultura sufre por fertilizantes encarecidos, un golpe directo a regiones exportadoras como Sinaloa y Jalisco. En resumen, México navega el vendaval con un colchón energético doméstico, pero la interconexión global hace imposible escapar a las consecuencias de un estrecho lejano cerrado por misiles.

 

El impacto en Jalisco: entre el nearshoring y la vulnerabilidad rural

Jalisco, la cuarta economía del país con un PIB que superó los 2.5 billones de pesos en 2024, se encuentra en la primera línea de este impacto, su estructura productiva (58.2% terciaria, 27.1% secundaria y 7.6% primaria) lo posiciona como un estado moderno, líder en electrónica, automotriz, aeroespacial y agroexportación, con Guadalajara como capital del nearshoring mexicano, sin embargo, el conflicto en Irán golpea con precisión quirúrgica sus puntos más sensibles.

 

Impacto directo

El cierre de Ormuz y los reruteos marítimos han elevado fletes en 300-400%, retrasando 15-30 días los componentes electrónicos y automotrices que llegan de Asia a las plantas de Zapopan, El Salto y Tlajomulco, el gas natural, insumo clave para la manufactura y la generación eléctrica, subió 10-20% a nivel global, presionando directamente las tarifas industriales y los costos de operación en parques tecnológicos. En el campo, los fertilizantes nitrogenados (25-30% del suministro mundial proviene del Golfo) han aumentado entre 20% y 80%, afectando cultivos de alto valor como agave, berries, maíz forrajero y porcino en Los Altos, Ciénega y Costa Sur, estos efectos directos se traducen en márgenes más estrechos para miles de empresas y productores.

 

Impacto indirecto

La inflación adicional de 0.6-1.0 puntos porcentuales se transmite al transporte público, los alimentos procesados y los servicios, erosionando el poder adquisitivo de hogares medios y bajos. La demanda externa de Estados Unidos (principal socio comercial) podría contraerse si la recesión global se materializa, reduciendo pedidos de autopartes y electrónicos, el turismo, segundo pilar de los servicios, enfrenta tarifas aéreas más altas y menor flujo internacional, mientras que el nearshoring, que atrajo cientos de millones en 2025, ve proyectos pospuestos por incertidumbre energética, la confianza empresarial ha pasado de optimista a cautelosa, según encuestas de la Cámara de Comercio de Guadalajara.

PIB estatal para 2026

Antes del conflicto, las proyecciones locales apuntaban a un crecimiento de 1.6%. Ahora, el escenario base (conflicto contenido en 4-6 semanas) reduce esa cifra a 1.0-1.2%. En el pesimista (Ormuz cerrado meses y Brent por encima de 100 dólares), el PIB jalisciense crecería apenas 0.6-0.8%, el sector secundario, motor del nearshoring, sufriría la mayor contracción (1-2% adicional), mientras las actividades terciarias resistirían mejor gracias al comercio interno.

 

Inflación

La inflación estatal, que cerraba 2025 en 3.61%, podría cerrar 2026 entre 4.2% y 4.8%. El capítulo de transporte y alimentos concentrará el golpe, elevando el costo de la canasta básica y afectando especialmente a la Zona Metropolitana de Guadalajara y zonas rurales.

 

Empleo

El empleo formal, que crecía a ritmo de 37,900 plazas anuales, podría desacelerarse 15-25%. La manufactura (electrónica y automotriz) concentraría 8,000-15,000 empleos afectados por reducción de producción del 10-15%, la informalidad subiría como amortiguador, mientras el agro vería menor generación de empleos temporales en cosechas, el turismo y servicios de salud mantendrían relativa estabilidad.

 

Inversión privada

La IED, que alcanzó 933 millones de dólares en los primeros meses de 2025, podría contraerse 8-15%, empresas globales posponen ampliaciones en parques industriales, aunque proyectos ya anunciados en semiconductores y aeroespacial continúan con retrasos, la confianza empresarial ha bajado, pero el nearshoring sigue siendo una oportunidad si Jalisco acelera infraestructura energética.

 

Consumo

El consumo privado, pilar de las actividades terciarias, se contraerá 0.5-1.0% por la erosión del poder adquisitivo, hogares de ingresos medios y bajos reducirán gasto en bienes duraderos y servicios, afectando comercio minorista y turismo interno. Para visualizar estos efectos, la siguiente tabla resume las proyecciones integradas:

Estos números no son abstractos: representan familias que ajustan presupuestos, jóvenes que postergan proyectos y productores que ven evaporarse sus márgenes.

 

Riesgos e impactos en materia de desarrollo social

El golpe económico se traduce en un retroceso social. La pobreza multidimensional, que en Jalisco era de las más bajas del país (18.6% en 2024), podría subir 1.0-2.0 puntos porcentuales en 2026, afectando entre 90 mil y 180 mil personas adicionales. La pobreza extrema (1.3%) aumentaría marginalmente 0.2-0.4 puntos en zonas rurales, la carencia por acceso a alimentación, ya en 8.0%, podría elevarse a 9.0-10.5%, impulsada por precios de tortilla, carne y lácteos, el coeficiente de Gini, que mostraba ligeros aumentos, se deterioraría 0.01-0.03 puntos, ampliando la brecha entre sectores ganadores (servicios financieros) y perdedores (agro y manufactura básica). Los grupos más vulnerables son trabajadores informales en manufactura, productores agrícolas familiares, mujeres jefas de hogar y jóvenes en edad de inserción laboral. La informalidad podría aumentar como amortiguador del desempleo, reduciendo acceso a seguridad social y salud, programas sociales como la Pensión para el Bienestar y apoyos educativos enfrentan presión presupuestal si el gasto se reorienta a subsidios energéticos, el desarrollo humano, que Jalisco había consolidado con altos índices de educación y salud, podría estancarse, con riesgo de retroceso en indicadores de nutrición infantil y acceso a servicios básicos en regiones rurales.

El gobierno estatal y federal evalúan medidas de contención: subsidios focalizados a fertilizantes, programas de empleo temporal y fortalecimiento de transferencias, sin embargo, la magnitud dependerá del desenlace del conflicto, una desescalada rápida permitiría recuperar la trayectoria de reducción de pobreza; una prolongación profundizaría brechas sociales y amenazaría los avances que Jalisco había logrado en la última década.

En Jalisco, como en el resto del país, el precio de un barril de petróleo lejano se mide ahora en hogares que reducen su consumo, jóvenes que postergan estudios y productores que ven evaporarse sus márgenes. El conflicto en Irán no solo es un asunto geopolítico: es un desafío directo al tejido social jalisciense, la historia nos enseña que las crisis energéticas dejan cicatrices profundas; Jalisco, con su resiliencia y diversificación, tiene la oportunidad de mitigarlas, pero solo si actúa con rapidez y visión estratégica, el futuro del estado no se decide en Ormuz, pero sus efectos sí se sienten en cada hogar jalisciense.

 

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