Un día como hoy, en 1946, surgió el partido que gobernó México 54 años consecutivos y seis más con Peña Nieto.
Por Alfredo Arnold
El 18 de enero de 1946 nació el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en sustitución del Partido de la Revolución Mexicana (PRM), que a su vez sustituyó al Partido Nacional Revolucionario (PNR) fundado en 1929 por Plutarco Elías Calles. Los presidentes Lázaro Cárdenas y Manuel Ávila Camacho fueron los continuadores y quienes cambiaron el nombre del tricolor.
Aunque con diferentes denominaciones, el partido gobernó el país durante 71 años consecutivos.
Una larga historia de México se escribiría bajo los gobiernos de este partido, cuyos líderes condujeron a México a lo largo de un periodo pacífico y modernizador después de la terrible época de la Revolución.
A través de sus sectores Popular, Obrero y Campesino, el PRI pudo guiar pacíficamente la construcción de México después de la destrucción que sufrió durante la Revolución iniciada en 1910 y de la pérdida de territorio a causa de la guerra contra Estados Unidos en el siglo XIX.
El PRI, sin duda alguna, es el gran constructor del México moderno. No obstante, el poder conduce a excesos y con esa percepción los ciudadanos votaron por otros partidos en el siglo actual.
Hoy, 18 de enero, se cumplen 80 años de la fundación del PRI, ocurrida en el año de 1946.
LA HISTORIA
Durante la Segunda Convención del PRM en el teatro Metropólitan de la ciudad de México se llevó a cabo la creación del Partido Revolucionario Institucional.
El diputado Blas Chumacero leyó el dictamen de la comisión revisora de credenciales, según el cual se verificaba la concurrencia de 581 delegados por el Sector Obrero, mismos que representaban 1’748,805 votos; por el Sector Popular 667 delegados que equivalían a 1’938,715 votos, y por el Sector Campesino 719 delegados que equivalían a 2’063,962 votos. Un total de 1,967 delegados a los que correspondían 5’700,729 votos. El dictamen fue aprobado y por unanimidad y acordaron la configuración del PRI, la Declaración de Principios, el Programa de Acción, los Estatutos y su lema: “Democracia y Justicia Social”.
Menos radical que el anterior PRM, el nuevo PRI, reconocía “la existencia de la lucha de clases como fenómeno inherente al régimen capitalista”; reiteraba su compromiso de colaboración con las mayorías populares; declaraba que pugnaría por continuar la reforma agraria y por mantener la preeminencia económica del Estado, entre otros postulados.
El partido se definía como una “asociación política nacional”, integrada por obreros y campesinos organizados, por trabajadores independientes, empleados públicos, cooperativistas, artesanos, estudiantes, profesionales, comerciantes en pequeño y demás personas afines en tendencias o intereses, que aceptaban los principios de la Revolución Mexicana. Señalaba además que “las mujeres se consideran exactamente en las mismas condiciones que los hombres”.
La Convención también planteó que todos sus sectores conservaran su autonomía, además de que la vía democrática fuera la única para alcanzar el poder público.
Enfatizaba también que el partido “desarrollará su actuación pública por medios pacíficos y con el más estricto respeto a las instituciones nacionales, sin subordinar sus actos a ninguna organización internacional ni depender o afiliarse a partidos políticos extranjeros”.
En los comités regionales se incluyó una secretaria de Acción Femenil, un secretario de Acción Juvenil y un secretario diputado de Acción Política.
Al día siguiente de la convención, se anunció a su primer candidato para la Presidencia de la República, que fue Miguel Alemán Valdés. El presidente Ávila Camacho ya había promovido desde 1940 que los militares se desincorporaran de las actividades partidistas.
Actualmente, el PRI debe ser reconocido como una institución plural, que definió y encabezó los destinos de México desde distintos ángulos políticos mediante la elección presidencial (el “tapado”) y el mantenimiento de la paz social.
Los tiempos cambian, sin duda. Los problemas internos se hicieron evidentes a partir del asesinato de su candidato presidencial Luis Donaldo Colosio. El PRI ya no fue lo mismo y perdió las elecciones del 2 de julio del 2000. Desde entonces ha perdido su hegemonía a pesar de que Enrique Peña Nieto ganó las elecciones presidenciales de 2012.
A 80 años de su fundación, de su participación en la vida política con este nombre, el PRI atraviesa por una crisis. Ha sido abandonado por varios de sus principales miembros, muchos de los cuales se pasaron al nuevo partido gobernante.
¿Resurgirá el PRI?… La política es tan variable, imprescindible y sorpresiva, que no se puede eliminar esta posibilidad. Sin embargo, los tiempos han cambiado, los electores y las leyes electorales son muy distintas a las que propiciaron su creación, fortalecieron su larga hegemonía e incluso lo llevaron al triunfo en diciembre de 2012.




