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La ceguera en la Casa Blanca

Por Jorge Cabrera

Maestro en Economía, egresado del CIDE  

Por momentos, la política energética de Donald Trump parece un experimento darwiniano inverso: mientras el mundo automotriz evoluciona hacia la electrificación, Washington decide trepar de nuevo al árbol del motor de combustión.

La eliminación o relajación de restricciones a los autos de gasolina anunciada por el inquilino de la Casa Blanca se vende como libertad económica. Menos reglas, menos costos. Pero los números cuentan otra historia.

El sector transporte representa aproximadamente el 29% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero en Estados Unidos, según la Agencia de Protección Ambiental (EPA). Y mientras la regulación estadounidense se suaviza, el mercado global acelera: en 2023, más del 18% de las ventas mundiales de vehículos nuevos fueron eléctricos, frente a apenas 4% en 2020. En China, la cifra supera el 30%.

No se trata solo de clima. Se trata de mercado y eso parece no entenderse desde la ceguera y arrogancia del poder.  China controla más del 60% de la producción mundial de baterías de ion-litio y domina la refinación de minerales estratégicos. Europa mantiene calendarios para prohibir gradualmente la venta de autos de combustión hacia 2035. El mensaje global es claro: el motor del futuro no quema gasolina.

Pero si Estados Unidos puede amortiguar la transición gracias a su tamaño y su mercado interno. México no.

El 80% de los vehículos que produce México se exportan a Estados Unidos. La industria automotriz representa cerca del 4% del PIB nacional y más del 20% de las exportaciones manufactureras. Si Washington decide frenar la electrificación, las plantas mexicanas ganan tiempo. Pero también corren el riesgo de quedarse especializadas en tecnología que el resto del mundo está dejando atrás.

El dilema mexicano es estratégico: seguir el ritmo político del vecino o prepararse para el mercado global. La respuesta no está en elegir entre gasolina o eléctrico, sino en dominar la cadena de valor: baterías, electrónica, software. Bajo el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, México tiene margen para atraer inversión con transferencia tecnológica real, desarrollar talento técnico y diversificar mercados.

En evolución industrial, no sobrevive el más fuerte, sino el que mejor se adapta. La pregunta no es si impera la ceguera en la Casa Blanca. La pregunta es si México decide abrir los ojos … y aprender a fabricar alas.

 

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