Opinión Política
OPINIÓN

Urgencias de nuestro tiempo

NOTA DEL EDITOR

Por Alfonso Gómez Godínez

Sin duda que la Política es un campo de batalla donde no cabe la ingenuidad inclusive, por desgracia, la buena fe. Estamos viviendo tiempos donde la Política se ha encajonado y entendido como disputas de poder donde, al costo que sea necesario, se busca obtenerlo, teniendo en mente capturar la caja pública y los privilegios adyacentes. En México podemos definir a la Política como un estilo de vida para quienes se recrean en ese espacio público.

El grado de malestar social tiene como correlato la baja calidad de la Política. Confluye una ciudadanía ajena de los asuntos públicos, en el sentido de Arendt, una sociedad de masas donde se alienta el conformismo, el desdén por la cosa pública y en consecuencia la Política se deja en pocas manos.  El tema se agrava si esas manos carecen de los atributos necesarios para ejercer   un buen gobierno.

Son tiempos que reclaman, siguiendo el pensamiento de Arendt, recuperar el sentido de la Política, que abra espacios a la deliberación plural, compartir, estar juntos y convivir en las diferencias, una ciudadanía critica y con participación directa en los asuntos públicos.  Reorientar la Política es una urgencia de nuestro tiempo. Parafraseando al primer ministro de Canadá, la ciudadanía debe estar en la mesa ya que de lo contrario será parte del menú.

La reorientación de la Política tiene un sentido de alcance trascendental, elevar la calidad de vida del conjunto de la sociedad. Una Política con sustancia, contenidos y símbolos vinculantes al bienestar social y subjetivo de las personas.

Reinventar el ágora de la polis para conocer, debatir, proponer, acordar y asumir responsabilidades de la tarea pública. A lo anterior, también se exigen una reinvención permanente de los gobiernos para alcanzar altos parámetros de eficiencia y satisfacción ciudadana.

En ese sentido presentamos a los lectores un diagnóstico sobre el sistema de salud de Jalisco elaborado desde la esfera ciudadana y con altos parámetros científicos con la rúbrica de Coparmex, Jalisco Cómo Vamos y el Tecnológico de Monterrey.  Somos una entidad con avances en la materia, pero también con rezagos y complejos retos por venir y resolver. Una propuesta fundamental es no entregar el sistema de salud estatal a las instituciones del gobierno federal.

Si la salud es un derecho y una aspiración primaria del bienestar, el empleo y el transporte público son consustanciales. Con preocupación, aquí lo señalamos, el empleo informal supera al formal con las consecuencias de negativas de estabilidad laboral, acceso a prestaciones y seguridad social. Alrededor de un abanico de opiniones en torno al aumento en la tarifa del transporte público, se plantea el sentido de la respuesta del gobierno con la “Tarjeta única” como eje que amortigua el incremento y será una llave fundamental para el acceso a otros programas sociales.

Las reglas y los acuerdos para el acceso al poder son cruciales para la agenda política. Al definirse las reglas de un juego se perfilan a sus posibles ganadores y perdedores. La eventual reforma electoral y sus actores fundamentales, los partidos políticos, exigen del escrutinio y de la opinión fundamentada del ciudadano.

La creciente complejidad para gobernar exige a la administración pública mirarse al interior, romper con inercias, zonas de confort y cuellos de botella para dar un salto cualitativo en sus estándares de funcionamiento y diseñar instrumentos para cumplir con los requerimientos que obliga nuestro marco constitucional. En el texto que presentamos “La buena administración pública” la autora sostiene que “en un Estado constitucional de derecho, gobernar bien no es una cortesía, ni una promesa electoral: es una obligación constitucional”.

La urgencia no implica inmediatez, ni soluciones cosméticas y transitorias. Son demandas por transformaciones políticas y de ejercicio de gobierno de gran calado para definir nuestro rol como nación y sociedad, “ser actores o espectadores”, “confiables o prescindibles”, o “un sistema construido sobre instituciones vacías”, coincidiendo con los textos de nuestros colaboradores.

 

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