El año 2025 se consolidó como un periodo de alta intensidad política para México, marcado por tensiones internas y externas, reformas legales inéditas y una persistente conflictividad social que puso a prueba al nuevo gobierno federal.
Por Ángel Nakamura
El balance del año muestra a un país en transición, con avances institucionales relevantes, pero también con disputas abiertas que delinearon el cierre del primer año completo de Claudia Sheinbaum Pardo como presidenta de la República.
La llegada de Trump cimbra a México
La llegada de Donald Trump de regreso a la Casa Blanca reconfiguró de inmediato la relación bilateral. Durante 2025, México enfrentó una presión constante por parte de Washington en materia comercial, migratoria y de seguridad.
Trump retomó una narrativa proteccionista y utilizó la amenaza de aranceles como instrumento de negociación, lo que generó incertidumbre económica a lo largo del año.
Uno de los episodios más tensos se produjo cuando el Departamento de Agricultura de Estados Unidos acusó a México de incumplir un tratado de distribución de agua en la frontera, lo que derivó en una nueva advertencia arancelaria. Tras meses de diálogo, ambos gobiernos alcanzaron un acuerdo el 12 de diciembre, evitando una escalada mayor.
En paralelo, la administración estadounidense designó a cárteles mexicanos como organizaciones terroristas, un movimiento que elevó el tono diplomático y alimentó la preocupación por posibles acciones unilaterales en territorio mexicano.
A esto se sumaron las extradiciones masivas de capos a Estados Unidos, interpretadas por el gobierno mexicano como una señal de cooperación, pero también como una concesión ante la presión externa.
La agenda ambiciosa de la presidenta Sheinbaum
En el ámbito interno, el primer año completo de Claudia Sheinbaum estuvo definido por una agenda ambiciosa. La presidenta logró concretar reformas constitucionales clave, entre ellas la controvertida Ley de Agua, que provocó protestas de campesinos y transportistas ante el temor de un mayor control federal del recurso.
Las movilizaciones evidenciaron una relación compleja entre el Ejecutivo y distintos sectores sociales, una constante durante el año.
El giro en la estrategia de seguridad fue uno de los ejes centrales del gobierno. Bajo la figura del secretario Omar García Harfuch, se reforzaron las capacidades de inteligencia y operación del Estado, incluyendo la creación de un cuerpo de élite adscrito a la Unidad Nacional de Operaciones Estratégicas.
El gobierno reportó una reducción en los homicidios y proyectó a 2025 como el año menos violento en tres lustros, aunque especialistas cuestionaron la metodología de conteo y advirtieron sobre un posible subregistro. La violencia del crimen organizado, además, no desapareció, sino que mostró signos de reconfiguración territorial, especialmente en estados como Michoacán y Sinaloa.
La histórica elección judicial
Uno de los hitos institucionales del año fue la histórica elección popular del Poder Judicial, celebrada el 1 de junio. Por primera vez, ministros, magistrados y jueces fueron electos en las urnas, un proceso que generó expectativas de democratización, pero también críticas sobre la politización de la justicia.
La nueva Suprema Corte, ya integrada por ministros electos, tomó decisiones de alto impacto hacia el cierre del año, entre ellas el rechazo a los amparos promovidos por Ricardo Salinas Pliego para evitar el pago de adeudos fiscales multimillonarios.
El enfrentamiento entre el gobierno federal y el empresario, dueño de Grupo Salinas, escaló más allá del ámbito judicial. En 2025, Salinas Pliego anunció abiertamente su intención de combatir a los gobiernos de Morena rumbo a 2030 y dejó abierta la posibilidad de buscar una candidatura presidencial. La disputa se convirtió en uno de los choques más visibles entre el poder político y el empresarial, con implicaciones que se proyectan hacia el siguiente sexenio.
Figuras de Morena protagonizan escándalos
El año también estuvo marcado por una serie de polémicas protagonizadas por figuras clave del oficialismo. El coordinador de los senadores de Morena, Adán Augusto López, enfrentó cuestionamientos tras revelarse presuntos vínculos criminales de Hernán Bermúdez Requena, su exsecretario de Seguridad en Tabasco, hoy detenido y acusado de liderar un grupo ligado al crimen organizado.
A ello se sumaron investigaciones periodísticas sobre ingresos no declarados, que obligaron a López a dar explicaciones públicas. Desde el Senado, Gerardo Fernández Noroña mantuvo un perfil de confrontación que lo colocó de manera recurrente en el centro del debate político.
La salida anticipada de Alejandro Gertz Manero de la Fiscalía General de la República, en medio de tensiones legislativas y señalamientos acumulados durante su gestión, añadió otro elemento de inestabilidad institucional. Su relevo, Ernestina Godoy, asumió en un contexto de fuerte polarización.
Un año de protestas
En el terreno social, 2025 fue un año de protestas recurrentes. El asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, el 1 de noviembre, detonó una ola de indignación nacional. Su muerte, ocurrida en un evento público, simbolizó para muchos el costo de enfrentar al crimen organizado desde lo local.
Las marchas encabezadas por jóvenes de la llamada Generación Z, tanto en Michoacán como en la Ciudad de México y las principales capitales del país, pusieron el foco en la inseguridad y en la percepción de abandono institucional. El gobierno desestimó parte de estas movilizaciones al señalar la presencia de actores políticos, lo que tensó aún más la relación con los manifestantes.
Las calles también fueron escenario de otras expresiones de inconformidad. La marcha del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, se convirtió en un espacio de crítica directa hacia la nueva presidenta.
A pesar del simbolismo de su llegada al poder como la primera mujer en encabezar el Ejecutivo federal, colectivos feministas denunciaron la falta de avances sustantivos en políticas de protección y justicia.
Así, 2025 dejó la imagen de un país en constante negociación consigo mismo y con su entorno internacional. Para México, y particularmente para estados como Jalisco que observan de cerca el pulso nacional, el año confirmó que la estabilidad política sigue siendo un proceso en construcción, marcado por avances institucionales, tensiones sociales persistentes y un escenario internacional que exige una diplomacia firme y pragmática.





