Por Diana Isabel Camacho Espinoza
Economista
El pasado 6 de noviembre de 2025, el Banco de México anunció la reducción de 25 puntos base en el objetivo para la tasa de interés, ubicándola en 7.25 %, entrando en vigor el 7 de noviembre. La decisión fue tomada por la Junta de Gobierno en su reunión ordinaria, con cuatro votos a favor y uno en contra.
Para llegar a esta decisión se consideraron diversos factores: la variabilidad del tipo de cambio, la debilidad en la actividad económica durante el último trimestre del año y, por supuesto, las recientes decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), ya que este año hizo su primer recorte de tasas en 2025 reduciendo el rango objetivo entre 3.75% y 4.00%, esta decisión fue tomada en base a los últimos sucesos en Estado Unidos en materia de empleo; en agosto se tuvo la creación de empleos no agrícolas de apenas 22 mil plazas, y en general la revisión histórica de los doce meses previos a marzo de 2025, mostró una reducción de 911 mil empleos respecto a lo reportado inicialmente, la mayor revisión a la baja en 25 años, por lo que se debía priorizar la estabilidad del empleo.
Pero ¿qué significa realmente este recorte? ¿Y qué podemos esperar a partir de él?
Una tasa de interés más baja abarata el crédito y facilita el acceso a financiamiento para hogares y empresas, así como también incentiva al consumidor a gastar más. Esto puede traducirse en mayor consumo e inversión, especialmente en sectores como construcción y servicios. Sin embargo, el entorno comercial sigue siendo incierto: cualquier imposición de aranceles a productos mexicanos o tensiones comerciales podría revertir el efecto positivo y frenar los proyectos de inversión privada.
La medida busca estimular la economía sin perder el control de la inflación. De hecho, el objetivo del Banco de México es mantener la inflación en torno a su meta del 3%, y el ajuste de tasas es una herramienta clave para lograrlo. Hasta octubre, la inflación anual se desaceleró a 3.57%, de acuerdo con el INEGI, lo que nos da indicios de que la tasa pudiera seguir esta trayectoria.
Aún queda una reunión más del Banco de México este año (programada para el 18 de diciembre de 2025) donde se definirá si la tendencia a la baja continúa. Todo indica que el país se encuentra en una etapa de transición en varios aspectos las decisiones que se tomen deben tomar en cuenta seguir estabilizando la economía.
En conclusión, una tasa más baja si genera que se incentive más la economía, y se estabilice la inflación, sin embargo, todas las cuestiones geopolíticas actuales son las que realmente marcaran la pauta de cómo se estará comportando la economía mexicana.




