Iturbide duró sólo ocho meses como Emperador, luego fue derrocado, exiliado y finalmente fusilado.
Por Alfredo Arnold
Tras la caída de Tenochtitlán en 1521 y los trescientos años de virreinato o colonia española, México comenzó a vivir de manera independiente a partir del 27 de septiembre de 1821 cuando el Ejército Trigarante encabezado por Agustín de Iturbide entró victorioso a la ciudad de México.
En los siguientes días se definió la forma de gobierno que tendría la nueva nación. La principal alternativa era adoptar el modelo imperial de Europa o el republicano de los Estados Unidos. México decidió ser imperio, un gran imperio que abarcaba, al norte, los estados que perdimos en la guerra contra Estados Unidos, y al sur, importantes territorios que en aquel momento decidieron unirse a México.
El sueño mexicano se derrumbó rápidamente. Iturbide, que ejercía el mando desde la declaración de la independencia, fue coronado como emperador, pero solamente duró ocho meses en el poder (del 21 de julio de 1822 al 19 ó 20 de marzo de 1823), ya que un golpe de Estado liderado por Antonio López de Santa Anna lo obligó a renunciar, fue exiliado a Italia, luego regresó a México sólo para ser capturado apenas había pisado suelo mexicano en Padilla, Tamaulipas y ser fusilado casi de inmediato.
Tras la sublevación de Santa Anna con el Plan de Casa Mata y el exilio de Iturbide, el Congreso declaró que la nación quedaba en la más absoluta libertad para constituirse como mejor le conviniera. Así, la nación pasó a ser en muy poco tiempo: colonia española, imperio y república.
A continuación, presentamos un extracto de lo sucedido en aquellos momentos decisivos para la nación mexicana, narrados por Dora Alicia Carmona en su serie “Memoria Política de México”:
“Termina así la carrera política de Iturbide que comenzó cuando el virrey Apodaca le dio el mando del ejército realista para luchar contra Guerrero, quien controlaba el sur del país. Como no logró someterlo, el 10 de enero de 1821 le ofreció el indulto y al no aceptarlo porque ‘el indulto se da a los delincuentes’ fraguó el Plan de Iguala, a cuyo triunfo se nombró una Junta Provisional formada por 38 miembros de la que fueron excluidos los antiguos insurgentes y que presidió Iturbide. Un poco más tarde asumió la Regencia, que le asignó un salario de 120,000 pesos anuales, retroactivos al 24 de febrero de 1821; asimismo, obtuvo un millón de pesos como capital propio, un terreno de 20 leguas en cuadro (cada legua equivale a 5,572 mts.) y el rango de Alteza Serenísima”.
“Iturbide, por medio de Pío Marcha, en un alboroto callejero, azuzó a la plebe para que lo proclamara emperador el 18 de mayo de 1822; dos días después, el Congreso lo ratificó y al mes fue coronado. Como los congresistas se opusieron a algunas de sus medidas, disolvió el Congreso. En respuesta, Antonio López de Santa Anna proclamó el Plan de Casamata, al que se unió Guerrero e iniciaron la rebelión en su contra. Saldrá a destierro a Florencia y después a Inglaterra”.
“Se elegirá nuevo Congreso que declarará beneméritos a los caudillos insurgentes y trasladará sus restos a la ciudad de México. Se constituirá un Supremo Poder Ejecutivo integrado por Nicolás Bravo, Guadalupe Victoria y Pedro Celestino Negrete; como suplentes José Mariano Michelena, Miguel Domínguez y Vicente Guerrero”.
Armando Fuentes Aguirre comenta en uno de sus libros que López de Santa Anna, quien al principio era uno de los hombres de confianza de Iturbide, lo traicionó porque el emperador se opuso a que el militar xalapeño que más tarde se convertiría en presidente de México durante varias ocasiones, cortejara y se casara con la hermana del emperador.



