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¿La necesaria curva de aprendizaje?

Por Juan Carlos Hernández A.

Hoy día y ante un mar de discusiones y expresiones generadas por los temas de diferentes instancias que traen proyectos de grandes calados a ejercer en la actual administración pública del país, donde se concretan acciones específicas para hacer realidad la obligación constitucional de dar los servicios que solventen las necesidades de todos los ciudadanos con responsabilidad de lo que competa a las atribuciones de los tres poderes actuales.

Se habla de curva de aprendizaje, hoy y siempre, en que se atribuye en ese proceso de dar un tiempo para ajustarse a los tiempos de conocimiento y reconocimiento de la nueva encomienda que hay por cumplir por parte de quien se hace cargo en cualquier, sector, área, dependencia, de autoridad o poder existente. Ante ello la experiencia y probidad en las personas de suyo es loable, plausible y meritorio, porque debe haber principios, como la ética y desempeño ejemplar, por ello es cuanto más imperativo, necesario y exigible de que el funcionariado público deba poseer y tener, sí o sí, que ser profesional en lo posible para desempeñar el cargo asignado.

Generalmente hablar de curva de aprendizaje se relaciona con los sectores productivos de la iniciativa privada, en que tiene un inicio, desarrollo y luego un fin plano en que ya opera lo que se desea instrumentar o aplicar. Puede ser que también en otras áreas se dé el proceso de capacitación, enseñanza o curso de inducción que necesariamente exista un lapso entre aprender y poner en práctica lo recién conocido, es normal. Lo que no es normal es que después de conocer sus obligaciones se empeñe en seguir echando a perder a través de malas decisiones lo que a su cargo deba cumplir.

Sin embargo, siempre hay un perfil de puesto para un desocupado que lo desee, que lo necesite y quiera emplearse, pero aun así el perfil es exigible pues nadie contrata a una persona sin tener preparación, sea del nivel que sea pues todo oficio cuenta con una descripción mínima, sin la cual no se puede cubrir la expectativa de trabajar en dicho puesto. Pues mire usted que en cualquier lugar del mundo han de tener buenos trabajadores con quehaceres definidos para desempeñar en lo posible ese cargo o responsabilidad, es tan elemental el conocer qué se va a hacer y con qué se cuenta para hacerlo bien.

Por lo que, para hacer y funcionar mejor hay que tomarse un lapso de tiempo a fin de capacitarse y especializarse en lo que se desea hacer, si muy normal, ello en la iniciativa privada, pero, en la función pública es diferente, ahí hay que llegar con conocimiento previo, al menos de la ley y las funciones y con el claro perfil que se ha de desempeñar, con responsabilidad y solvencia moral probada, o llamémosle ética profesional, digo es lo mínimo minimorum que se espera del funcionariado público en cualquier nivel, pues el conocimiento del cargo es menester para su mejor funcionalidad, resultados y evitando la curva de aprendizaje. En lo que se aprende se corre el riesgo de malas decisiones y en ello va de por medio a quienes se les involucra: el gobernado.

El desconocimiento de cualquier tema trae errores y si le suma la curva de aprendizaje aún más, porque detiene y no avanza. Es así como los mexicanos con talento y profesión definida debieran ser los administradores de no solo la confianza que se les ha asignado, sino que también de la función que desean tomar. Se necesitan profesionales que ejerzan y conozcan la profesión y no solo ser Profesionistas. Digo, ya estamos con conocimiento de variadas administraciones de gobierno, que lo menos que debemos esperar hoy día son actos, soluciones que sean para bien lo que realmente es trascendente para el país y en aras de buscar un México mejor. Atentos estemos. ¡Hágale pues!

 

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