Opinión Política
ANÁLISIS

LA LARGA TRAVESÍA, Y LO QUE FALTA

Por Redacción

El 5 de noviembre de 2005, el entonces presidente norteamericano George W. Bush presentaba ante la Cumbre de las Américas que se celebraba en Mar del Plata, Argentina, la propuesta para crear el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). La iniciativa era ambiciosa y compleja, muchos apostaban a que sería un salto enorme para el crecimiento y el desarrollo económico del continente. La iniciativa para la convergencia de intereses económicos y comerciales no prosperó.

Un empoderado y beligerante presidente venezolano, Hugo Chávez, encabezó la rebelión que encontró eco en los gobiernos de izquierda populista de los grandes de Sudamérica, Brasil de Lula y Argentina de Kirchner. La oportunidad se perdió y la historia marcó otra ruta.

Dos décadas después andamos por caminos diametralmente opuestos. La agenda 2025 reposicionó las tendencias y acciones proteccionistas de Estados Unidos. Los mismos socios comerciales del TMEC – Canadá y México- han experimentado en carne propia dichas políticas.

Sí hace veinte años, la liberalización comercial aparecía como la llave que abriría el camino de nuevos ordenamientos políticos, económicos y sociales en la región, el 2025 revirtió la formula para hacer del proteccionismo comercial el instrumento que impulsa un nuevo orden global.

Fire at Fuerte Tiuna, Venezuela’s largest military complex, is seen from a distance after a series of explosions in Caracas on January 3, 2026. The United States military was behind a series of strikes against the Venezuelan capital Caracas on Saturday, US media reported. The White House and Pentagon have not commented on the explosions and reports of aircraft over the city. US media outlets CBS News and Fox News reported unnamed Trump administration officials confirming that US forces were involved. (Photo by AFP)

Al cierre del 2025 se divulga, lo que algunos llaman, una nueva “Doctrina Monroe” donde la principal potencia del mundo busca reposicionar su liderazgo en América. Se busca sacar a China del juego continental lo que mete presión a las relaciones de México con el gigante asiático.

Las medidas arancelarias anunciadas por nuestro país en este año y que entraron en vigor a partir del 1 de enero de 2026 contra esa nación, India, Corea del Sur y Vietnam dan testimonio del ambiente político y comercial impulsado desde Washington.

Así, 2025 ha significado para México un año de gran incertidumbre alrededor del presente y futuro del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá. Callando a los opositores originales, el TMEC ha demostrado ser el principal instrumento para la sostenibilidad económica de la nación. Durante todo el año, la relación con Estados Unidos ha sido marcada por la prioridad de cuidar el acuerdo comercial. Cualquier adversidad sería funesto para México. El motor que mueve nuestra economía no puede pararse.

A pesar de la flojera del fantasmal secretario de Relaciones Exteriores de México Juan Ramón de la Fuente, la dupla Claudia Sheinbaum / Marcelo Ebrard han podido sortear durante todo el año momentos complejos ante las amenazas y plazos que nos llegan del Capitolio. Ha echado fama la frialdad de la presidenta de México para no caer en las provocaciones provenientes del vecino país. Sin embargo, la incertidumbre ha sido el signo de los tiempos lo que ha afectado el ritmo de crecimiento del país al postergarse nuevas inversiones, ahogar los arranques del nearshoring y provocar la cautela de los mercados hasta que tengamos claridad en este 2026, año citado para la renegociación del acuerdo comercial.

Será el nuevo año de 2026 donde se definirá el derrotero del TMEC y, sin duda, el devenir de México para los próximos años. Los escenarios están abiertos y cada uno con su respectivo porcentaje de probabilidades. Van desde una muy improbable cancelación hasta su sustitución por acuerdos bilaterales y/o cambios significativos abruptos o graduales. El malestar económico en Estados Unidos aparejados por el alza en los precios que afectan a los consumidores de ese país son elementos a poner en la mesa de las decisiones para no irse a ciegas contra el TMEC.

Paradójicamente el sueño MAGA de Mr. Trump, “Make America Great Agian”  (Hagamos Grande a Estados Unidos Otra Vez) pasa necesariamente, no por el aislamiento y el levantamiento de muros, sino por la mayor integración económica y comercial de ese país con Canadá y México apuntando a un sólido y competitivo bloque de Norteamérica. Un papel crucial que impulsará el derrotero del TMEC será jugado por los actores no gubernamentales industriales, tecnológicos y financieros (empresas y consumidores) con su cabildeo y defensa de sus intereses.

 

La otra cara del proteccionismo 

Pero el proteccionismo no solo ha tenido una cara eminentemente comercial, tiene obvias y contundentes motivaciones políticas y de seguridad para Estados Unidos. Durante 2025, fuimos testigos del “trade-off” entre aranceles y combate al narcotráfico. Las calificaciones que ha otorgado el Secretario de Estado Marco Rubio al gobierno mexicano en materia de colaboración para el combate a las drogas se cruzan con las presiones arancelarias. De la perniciosa estrategia de “los abrazos y no balazos”, a la de “los balazos y sí a las extradiciones” han marcado un mar de diferencia.

En este ámbito de la relación con Estados Unidos la figura del Secretario de Seguridad Ciudadana Omar García Harfuch ha trascendido por encima del desechable Juan Ramon de la Fuente. Es el interlocutor de confianza con el establishment de seguridad estadounidense. Basta mirar las referencias del New York Times.

El año 2025 quedará marcado en los anales de las relaciones entre México y Estados Unidos como el año de las extradiciones de grandes capos del narcotráfico a las manos de la justicia estadounidense. Extradiciones y juicios que sin duda abrirán para el futuro cercano una caja de pandora que mostrará los vínculos entre algunas esferas del poder político y el negocio de las drogas. Todavía los últimos días del 2025 se registraron en Sinaloa detenciones de personajes de alto perfil en el mundo de las drogas.

 

Las claves por seguir 

Cuando menos en cinco claves encriptadas en la narrativa del presidente Donald Trump se encuentran un hilo que puede jalar la madeja que nos lleve a realidades hasta hace poco consideradas improbables : los señalamientos sobre los territorios de México controlados por el narcotráfico, los temores o miedos de la presidenta para enfrentarlos, la etiqueta de terroristas a las bandas narcotraficantes, la insatisfacción del presidente norteamericano por lo que sucede en nuestro país y la nominación del fentanilo como arma de destrucción masiva (México como indiscutido líder, proveedor y poseedor de dicha sustancia), son señales que no pueden ser pasados por alto por nuestra élite gubernamental y marcan una secuencia de decisiones que han sido tomadas, varias no conocidas y aceptadas públicamente,  y que serán reforzadas por el Ejecutivo norteamericano en 2026.

Bajo esta lógica, en junio de 2025 el Departamento del Tesoro de Estados Unidos acusó a instituciones financieras mexicanas de participar en operaciones de lavado de dinero. En estos días de finales de diciembre el Diario Oficial de la Federación anunció la extinción de Vector Casa de Bolsa. Acción que cierra una historia, pero que deja abiertas muchas interrogantes y abre otros capítulos.

El año que recién termina develó públicamente otra modalidad del cáncer de la corrupción en México en buena medida gracias a la agenda conjunta de García Harfuch con las agencias de seguridad de Estados Unidos. Nos referimos al huachicol fiscal por medio del contrabando de gasolina y diésel con implicaciones profundas para Estados Unidos y su cruzada de combate a grupos delincuenciales y lavado de dinero. Las consecuencias políticas en México están por verse. 2026 dará noticias al respecto.

Nunca en la historia de las relaciones bilaterales entre México y Estados Unidos se ha insistido con tanta fuerza en la cancelación de visas estadounidenses a personajes de la vida pública y política nacional como instrumento de la política exterior estadounidense. Algunos analistas consideran que la cancelación de la visa es el paso previo para otras acciones punitivas.

 

Donde jugamos 

Cerramos 2025 con las pinzas de nuestro vecino apretando a la dictadura venezolana. Sí en 2005 el presidente Bush intentó poner en la centralidad de las relaciones hemisféricas el libre comercio, el combate al narcotráfico lo tiene en 2025. Sí en el 2005 el presidente venezolano dinamitó el ALCA, hoy en 2025 Estados Unidos dinamita a la dictadura venezolana con un cerco marítimo como preludio a acciones terrestres que se dicen ya empezaron en las horas finales del año.

El conflicto entre Estados Unidos y Venezuela que amenaza tener graves consecuencias para Colombia y Cuba atrapan al gobierno de la 4T a partir de las identidades y vinculaciones creadas por el expresidente López Obrador. México entró en 2025 a un inimaginable callejón sin salida; mantener las alianzas y apoyos a las dictaduras de Venezuela y Cuba sin duda van a derivar en un choque frontal con los intereses de Estados Unidos.

Para colmo de males para el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum el espacio de afinidades ideológicas y políticas de México con otros gobiernos de América Latina se han achicado severamente y pueden impulsar la orfandad de nuestra nación en el continente. A inicios de noviembre de 2025, Perú anuncia el rompimiento de relaciones diplomáticas con nuestro país, recordando que un año antes, cancelamos nuestras relaciones con Ecuador.

A lo anterior se suma la fuerza del péndulo que recorre a Latinoamérica donde la alternativa de gobiernos liberales se consolida con el triunfo del partido de Javier Milei en Argentina, de Rodrigo Paz Pereira en Bolivia, José Antonio Kast en Chile, de Nasry Asfura en Honduras, México pierde interlocución y parece caminar en sentido contrario a los nuevos vientos de cambio en esta parte del mundo. En 2026, tanto en Brasil como en Colombia se celebrarán elecciones presidenciales donde se jugarán la cabeza los gobiernos de Lula y Petro, para la 4 T una derrota de los candidatos de esos gobiernos sería un gran descalabro en su tablero de alianzas internacionales quedando prácticamente en solitario. Convocados por Javier Milei, obvio con el aval de Trump, diez naciones latinoamericanas se encaminan a conformar un nuevo bloque latinoamericano, que no será, de entrada, muy amigable con el gobierno mexicano.

A la complejidad que nos develó el 2025, las manecillas del reloj del 2026 nos conducen inexorablemente a la mesa de renegociación del TMEC. Veremos si la Reforma Judicial, las decisiones que impulsa la Corte en materia de Amparo y revisión de sentencias, los litigios por afectaciones a empresas estadounidenses, entre otros temas, se aparecen en la mesa de negociación e impulsan un manotazo de nuestro vecino del norte de pronóstico reservado y con sus respectivos costos económicos y sociales.

En 2025 parece que caminos en el plano internacional con acciones reactivas, sin claridad en la política internacional para promover los intereses globales de México. Las referencias constantes de la Soberanía y de los principios de la política exterior mexicana suenan huecos y carecen de efectividad. En 2026, el escenario internacional apunta a una dirección contraria al libreto original. Avanzar cercano a los Estados Unidos para cuidar el TMEC es lo más sensato para la política exterior de México.

 

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