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Frente al desafío, la empresa avanza

Por Raúl Flores López 

Presidente de Coparmex Jalisco

Si algo dejó claro el 2025 es que hacer empresa implica hoy mucho más que producir y vender. Este año nos exigió visión, templanza y una capacidad real de adaptación. En un entorno nacional de bajo crecimiento y alta incertidumbre, las empresas aprendieron a operar con mayor cautela, sin perder de vista el largo plazo. No fue un año sencillo, pero sí uno que confirmó la fortaleza del sector productivo del estado.

A lo largo del año, el entorno económico y político marcó el ritmo de la actividad productiva. Las tensiones comerciales, los ajustes en costos, los cambios legislativos y la evolución del mercado laboral obligaron a repensar modelos de operación. Para muchas empresas, el reto no fue crecer, sino sostenerse; para otras, fue encontrar nuevas formas de competir en un escenario cambiante. En ambos casos, la adaptación se convirtió en una condición indispensable.

Jalisco logró mantener su dinamismo gracias al empuje de su base empresarial. El empleo formal se sostuvo como uno de los principales indicadores de estabilidad económica, posicionando al estado entre los líderes nacionales en generación de oportunidades laborales. Detrás de estos resultados hay empresas que decidieron seguir apostando por su gente, aun cuando el entorno no siempre fue favorable.

Sin embargo, el año también mostró las presiones estructurales que enfrentan muchas empresas. La salida de unidades productivas, particularmente en sectores estratégicos como comercio, industria y servicios, evidenció la vulnerabilidad de las micro y pequeñas empresas que suelen operar con márgenes más estrechos y menor capacidad para absorber cambios regulatorios o incrementos abruptos en sus costos. Fortalecer su permanencia no es sólo un tema económico, sino social, y es que de ello depende una parte importante del empleo y la estabilidad de miles de familias.

En el plano internacional, Jalisco reafirmó su vocación exportadora y su capacidad para atraer inversión. En un contexto global marcado por tensiones comerciales, ajustes en las cadenas de suministro y una alta dependencia de insumos externos, el estado mantuvo su atractivo gracias a su ubicación estratégica, infraestructura y capital humano. Esta confianza no es automática; se construye con estabilidad, reglas claras y visión de futuro.

El 2025 nos dejó una lección clara: la resiliencia empresarial es una fortaleza, pero no puede sostenerse sola. Requiere colaboración, instituciones sólidas y una visión compartida entre empresas, gobierno y sociedad. Jalisco tiene los elementos para seguir avanzando. El reto está en convertir esa capacidad en desarrollo sostenido, confianza y oportunidades para el futuro.

Uno de los factores que más influyó en el ánimo empresarial durante 2025 fue el entorno legislativo. A lo largo del año se discutieron y aprobaron diversas reformas con impacto directo en la operación de las empresas. Cambios en materia laboral y ajustes a marcos legales relevantes obligaron a las compañías a adaptarse rápidamente. Si bien es legítimo actualizar marcos normativos, estos procesos deben considerar la realidad de quienes generan empleo. La carga regulatoria, cuando no se acompaña de incentivos y simplificación, puede convertirse en un freno para la inversión y la formalidad.

La certeza jurídica sigue siendo un elemento central para la competitividad. Contar con instituciones sólidas y un marco legal confiable da tranquilidad a quienes ya invierten, y es un factor decisivo para atraer nuevos proyectos. Por ello, uno de los grandes pendientes que observamos es avanzar en una Reforma Judicial que fortalezca el estado de derecho y genere confianza. Este tema es clave para diferenciar a Jalisco y asegurar un desarrollo económico sostenible.

A pocos días del 2026, el sector empresarial observa el futuro con prudencia. Las expectativas apuntan a un crecimiento moderado, condicionado por un entorno internacional que seguirá siendo complejo y por decisiones estratégicas que se tomen en materia comercial y regulatoria. Aun así, existen oportunidades claras. La exploración de nuevos mercados, la automatización de procesos y la incorporación de tecnologías emergentes forman parte de la agenda de muchas empresas que buscan mantenerse competitivas.

Este ánimo está estrechamente ligado a la estabilidad. Las empresas están dispuestas a invertir y crecer cuando existen reglas claras, certidumbre jurídica y políticas públicas orientadas al desarrollo. Cuando estos elementos se alinean, el impacto se refleja en más empleo, mayor productividad y mejores condiciones para las y los colaboradores.

Desde Coparmex Jalisco asumimos con responsabilidad nuestro papel como interlocutor del sector empresarial. Seguiremos impulsando propuestas, fomentando el diálogo y acompañando a las empresas en los retos que enfrentan. Creemos firmemente que el crecimiento económico debe traducirse en bienestar social y en un entorno más competitivo para todos.

El 2025 nos dejó una lección clara: la resiliencia empresarial es una fortaleza, pero no puede sostenerse sola. Requiere colaboración, instituciones sólidas y una visión compartida entre empresas, gobierno y sociedad. Jalisco tiene los elementos para seguir avanzando. El reto está en convertir esa capacidad en desarrollo sostenido, confianza y oportunidades para el futuro.

 

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