Opinión Política
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El valor de la verdad en la política

Por Juan Carlos Hernández A.

Maestro en Gestión Social y Políticas Públicas/ Profesor de la Escuela de Filosofía de la UAG

En la política mexicana hay historias tan fascinantes como también desagradables, ello implica factores preponderantemente de qué y cuáles valores tiene y en qué orden, la clase política en México; muchos son los errores que se repiten por años en el desarrollo “profesional” de quienes administran los bienes y la representación gubernamental y política, dentro del espectro de los tres poderes que existen en México, solo basta revisar la historia.

Encontramos entonces, que mentir es la forma más fácil de salir de un apuro, de ocultar lo cierto, por interés mezquino, pues la mentira no genera ganancia inmaculada, sino todo lo contrario. El ser humano tiene en su propia naturaleza la tendencia a hacer el bien, pero a veces el mal (esta inclinación es la más frecuente) y aclaro que no se trata de denostar a quienes ejercer y gustan de desarrollarse en la administración pública, solo que es lo más visible por obvias razones: el escrutinio de la sociedad, está al alba esperando óptimos resultados de su trabajo.

Diferenciar que, mentir para salir avante de un problema, no es de ninguna manera aceptable, pues la mentira es detestable y contraria a la rectitud del ser humano, cuántas personas (en ello no es un tema propio de la clase política) conocemos por sus propias mentiras y denotan tanta seguridad, pero que al cabo del tiempo son descubiertos por sus propios actos, por la historia, por todos.

Hoy día es moda mentir, decir verdades a medias o mentiras completas, hay tanta habilidad para obrar el mal y no el bien, que es preocupante como nos dejamos llevar por la influencia de personas con información falsa, datos erróneos y que al final del día dañan con tanta frialdad, a quienes creen en ellos; pero también la mentira puede dañar el factor económico, social, político y vaya usted a saber qué más.

La clase gobernante del país sin distingo de partido político debe hacer lo posible por ser más íntegros, también ser portadores de la verdad, tener prudencia en el hablar y decir, sabiduría en discernir, educarse y dar ejemplo de fidelidad a la verdad les hará mejores personas, tener el valor de pregonar con verdad sea cual fuere el riesgo, pero de que hay ganancia la hay. Mientras ello sucede nos queda estar atentos a la información que nos llega y usar el prejuicio en su justo medio para poder comparar.

Tomas de Kempis dice: “Toda la perfección de esta vida tiene consigo cierta imperfección; y toda nuestra especulación no carece de alguna oscuridad. El humilde conocimiento de ti mismo es más cierto camino para Dios que escudriñar la profundidad de la ciencia. No es de culpar la ciencia, ni cualquier otro conocimiento de lo que, en sí considerado, es bueno y ordenado por Dios; más siempre se ha de anteponer la buena conciencia y la vida virtuosa. Pero porque muchos estudian más para, saber que, para bien vivir, por eso yerran muchas veces, y poco o ningún fruto hacen”. 1

Dice San Agustín: “Al fiel y al mentiroso hay que juzgarles no por la verdad o la falsedad de las cosas, sino por la intención de su mente. Se puede llamar equivocado o temerario a quien afirma un error pensando que es verdad; pero no se puede llamar mentiroso, porque no tiene corazón doble y no tiene apetito de engañarnos, sino que se engaña.2

Justificar que, porque todos mienten y por ello debe hacerlo igual, es rebajarse al nivel de la ignorancia supina de las consecuencias que ello trae, sobre todo para los gobernados. Será mejor aprovechar el valor de la verdad. Comprobar mejor lo que le digan, no vaya a ser una mentira, o una posverdad. ¡Hágale pues!

1.- Tomás de Kempis, Fuente Imitación de Cristo libro primero (De la doctrina de la verdad, Avisos Provechosos para la Vida Espiritual,)

2.- Remo Gramigna. – La mentira en San Agustín, pág. 47

 

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