Aparecer con buenas calificaciones en las evaluaciones realizadas sobre la gestión de los gobernadores es un significativo indicador para la lectura política.
Por Redacción
En el ranking Mitofsky de noviembre pasado, Pablo Lemus aparece en el TOP 5, ocupando el tercer lugar nacional entre los gobernadores estatales con un nivel de aprobación de 55.2%, por encima de la media nacional de 49.8%. Otra casa encuestadora, México Elige posiciona al gobernador jalisciense con un 65.5% de aprobación, lo que le permite aparecer también entre los mejores 5 gobernadores del país. En el mismo sentido, Grupo Reforma reporta un nivel de aprobación de 72%. Por supuesto, ante dichas encuestas aparecerán algunas voces con cuestionamientos, dudas y hasta descalificaciones.
Para Pablo Lemus esas calificaciones representan una buena noticia, pero también la señal de que cuenta con un piso solido para avanzar en los cinco próximos años de su gobierno. Estos números no lo eximen de evitar caer en una zona de confort, de pensar que no es necesario hacer ajustes, de monitorear con precisión las consecuencias de sus decisiones. Recordar que apenas cumple un año de gobierno y sin duda existe un período de gracia, donde la ciudadanía otorga una especie de bono al gobernante en espera de que al pasar el tiempo su gestión ofrezca buenos rendimientos. Conforme avance el tiempo el escrutinio ciudadano será más exigente a la vez que el poder también desgasta.
Todo lo anterior también aplica para la presidenta Claudia Sheinbaum donde sus niveles de aprobación rondan en promedio, según las más diversas encuestadoras por arriba del 70%. Esas fotos instantáneas, las encuestas, cargadas de subjetividad, emociones y percepciones, filias y fobias ideológicas, sesgos y pertenencias sociales se construyen también desde el ejercicio de gobierno, en el cumplimiento de la responsabilidad pública que construye y transmite una narrativa dirigida hacia la sociedad.
Múltiples acontecimientos registrados durante 2025 han marcado la agenda pública de Jalisco donde se entremezclan las posibilidades de una mejora en el rumbo de la entidad, de ofrecer mejores oportunidades para la gente, pero a la vez que persisten capítulos de dolor e inseguridad.
Crisis heredara sin parar
La crisis evidenciada por el Rancho Izaguirre en Teuchitlán es una profunda herida heredara de anteriores gobiernos tanto de índole federal como estatal, pero que no deja de sangrar con las constantes y permanentes desapariciones de personas. Sí los primeros meses del gobierno de Lemus (marzo) fue tatuado por este drama de horror y estupor, el cierre de 2025 con un crimen de alto impacto en el área metropolitana de Guadalajara nos remite al mismo ciclo de un irresoluto escenario de inseguridad y fragilidad ante el crimen organizado. De la Central de Autobuses al Monumento de los Niños Héroes (hoy de las desaparecidas y desaparecidos) se transitan tragedias que nunca más deben presentarse, pero que siguen haciéndolo. La voluntad del titular del Poder Ejecutivo es evidente por reorientar el rumbo, de recuperar la tranquilidad de las calles, pero múltiples son los factores, algunos añejos y fuera de su alcance, para lograrlos.
Medio lleno o medio vacío
Durante 2025 el gobierno de Jalisco marcó como punto estratégico la agenda económica. No podía ser de otra manera debido al perfil empresarial del gobernador y de sus más cercanos como Juan José Frangie, Mauro Garza, Manuel Herrera, Horacio Fernández, principalmente. Así, se buscó durante el año consolidar a Jalisco como un sitio atractivo para la inversión y la movilidad económica. Su constante discurso, gestiones ante el gobierno federal, el énfasis de políticas, contenido de reuniones, giras de trabajo y cabildeo evidencian esa prioridad por la economía.
Los saldos de esa gestión muestran los siguientes números. Se estima que cerraremos 2025 con un crecimiento económico de alrededor de 0.7% del PIB estatal, bajo para otros contextos, pero en la realidad nacional que se vive de crecimiento del 0.3%, el dato estatal señala que crecimos por arriba de la media nacional y más del doble del PIB nacional. Consuelo, el vaso medio lleno o medio vacío, el escenario es que en medio del estancamiento nacional obtuvimos las mejores cuentas.
Esperando el cierre final de año, en Jalisco se han generado más de 48 mil empleos formales (algunos estudios estiman que se requieren 100 mil empleos cada año), sin embargo, con esa cantidad ocupamos el cuarto lugar nacional en generación de empleos. Nivel que corresponde al tamaño de nuestra economía comparada con la de otras entidades.
En el mismo sentido las ventajas competitivas que la entidad ha develado en sectores clave del sector agroalimentario, industria, nuevas tecnologías y encadenamientos en el sector exportador se han buscado consolidar bajo la agenda de innovación, emprendimiento y promoción de inversión y apertura de mercados externos. De tal manera que hoy se ubica Jalisco como la entidad más exportadora del país como estado no fronterizo.
Con datos por terminar de cuantificar, Jalisco también registró un muy buen año en materia de recepción de inversión extranjera directa ya que a mediados del 2025 el total de captación de IED ya había alcanzado el volumen registrado en la totalidad de 2024 con más de 900 millones de dólares.
Más y mejor Política
Para algunos analistas y observadores de la vida pública estatal diversos acontecimientos sucedidos en 2025, desde las manifestaciones que fueron desbordadas hasta las complicaciones en las negociaciones con el Legislativo, hacen necesario que el gobernador fortalezca su quehacer político con un solido equipo que lo acompañe a resolver en las distintas instancias.
Se argumentan los acuerdos realizados en la transición con el gobernador saliente, implicando la concesión de espacios para la gente de confianza de su antecesor lo que ha generado áreas de disfuncionalidad política, de comunicación y confianza.
En el mismo sentido se percibe que las relaciones y la agenda entre el Poder Ejecutivo y la presidencia municipal de Zapopan fluyen favorablemente para beneficio de la gente de esa localidad. Situación que no se presenta en las mismas condiciones con Guadalajara.
Pablo Lemus ha marcado afortunadamente un estilo de gobierno, una manera de abordar los problemas de manera radicalmente distinta al anterior gobernador. Del enfrentamiento y la mecha rápida ha buscado el diálogo y el acuerdo. Su trato con la presidenta Claudia Sheinbaum, con las organizaciones de desaparecidos, con los medios de comunicación tienen otra tonalidad y eso ha jugado a su favor. Por eso se insiste en que para 2026, el gobernador necesita hacer más y mejor política.
Urge fortalecer esa ruta de la construcción de puentes, de apertura y de diálogo; salir de la comodidad que ofrece trabajar en el grupo compacto, tener diversos canales de información para la lectura y percepción del ánimo social. Administrar, por mejor que se pueda hacer, no significa exactamente gobernar bien. Pablo Lemus tiene esas condiciones y oportunidades en 2026 antes que, el juego político de cara a las elecciones del 2027, generen desgastes internos y choque con las fuerzas políticas partidistas que intentaran disputarle el poder.
La incertidumbre económica global y nacional impactarán las metas propuestas para 2026. Las fragilidades presupuestales derivadas de la dependencia de recursos federales afectan los programas de infraestructura y movilidad. SIAPA es un dolor de cabeza que puede generar costos sociales. El año inicia marcado por el tema de las tarifas del transporte público. La Reforma Judicial se encuentra en el limbo, se habla de inminentes ajustes en el gabinete. Se nos viene el Mundial con todas las implicaciones que un evento de esa magnitud tiene. Habrá que dedicar mucho tiempo a la política, para que la administración de lo público, genere mejores resultados. Las lecciones del 2025 y los retos del 2026.






